Más problemas para Mourinho: 200 aficionados exigen un cara a cara con el técnico del Benfica
En un clima de máxima tensión, unos 200 aficionados del Benfica irrumpieron el sábado por la mañana en la ciudad deportiva de Seixal para protestar por los decepcionantes resultados de la temporada. Los seguidores exigieron un cara a cara con el entrenador José Mourinho, el capitán Nicolás Otamendi y el director deportivo Simão Sabrosa, pidiendo explicaciones inmediatas por el pésimo rendimiento del equipo. La policía, desplazada al lugar, permitió la entrada del grupo tras recibir garantías de que la protesta se llevaría a cabo de forma pacífica, evitando así enfrentamientos a las puertas.
El episodio estalló a pocas horas del partido de Liga ante el Estrela Amadora, y evidencia una crisis profunda: las 'Águilas' están ahora a 10 puntos del líder, el FC Porto, y vienen de caer eliminadas de la Copa de la Liga y de la Champions League. En un primer momento, la directiva solo accedió a dialogar con cuatro representantes, pero la firmeza del grupo de ultras llevó a las autoridades a permitir la entrada de todos los manifestantes en uno de los campos de entrenamiento. Allí se produjo un cara a cara de aproximadamente una hora con Mourinho y los dirigentes del club, descrito como extremadamente tenso, en el que la afición expresó toda su insatisfacción con la deriva del proyecto deportivo.
Este estallido público de ira llega tras otro episodio controvertido: después de la derrota en semifinales de la Copa de la Liga ante el Sporting de Braga a comienzos de mes, Mourinho impuso a la plantilla una concentración punitiva en la ciudad deportiva, ordenando a los jugadores dormir allí para 'reflexionar a fondo' sobre su actuación. Una decisión inusual que ya había llamado la atención de los medios, pero que no ha bastado para enderezar el rumbo.



