Inter FC: el KO ante el Arsenal, lo normal y lo anormal. SSC Napoli: las cuentas europeas de Conte. Juventus: el contrato de Spalletti. AC Milan: arranca la segunda fase con sello Allegri. Y dos cosas sobre el Como y el "jueguismo" según Fàbregas
Arranquemos con la eterna y cansina diatriba entre jueguistas y resultadistas, una turra descomunal que nos ha derretido las pocas neuronas que quedaban y que, aun así, sigue dando que hablar como si fuera el primer día. Pues bien, ahí va la nuestra: no hay diferencia sensata ni lógica entre entrenadores jueguistas y entrenadores resultadistas, como tampoco existe técnico alguno cuyo objetivo principal no sea ganar. Ni uno. La única diferencia que tiene sentido es entre entrenadores que consiguen transmitir su idea de fútbol —sea la que sea— y entrenadores que no lo logran. Los primeros son buenos, capaces, inteligentes; los segundos, incapaces, de mucho hablar y poca utilidad. ¿Fàbregas logra transmitir su idea de juego en el Como? Sí. Entonces, es bueno. ¿Allegri consigue plasmar su idea en el AC Milan? Sí. Entonces, es bueno. Punto. Hasta luego. Gracias.
Spalletti dice: "¿Renovación? Aún no he hecho nada para merecerla". La declaración sensata de un entrenador sensato. Uno que (como todos) recibe elogios tras cada victoria y palos tras cada no-victoria. Y diréis: "es lo normal". Vale, pero vayamos un poco más allá. Desde su llegada a bianconero, Spalletti en Serie A ha perdido contra SSC Napoli y Cagliari, ha empatado con Lecce y ha ganado todas las demás. Ante Lecce y Cagliari, además, firmó partidos de mucho nivel, torcidos en parte por azar y en parte por la poca pegada de sus hombres de arriba. En general, su equipo ha mostrado buen fútbol y organización, la base para imaginar un futuro menos caótico. Conclusión: no debe ser Spalletti quien espere la renovación con la Juve, sino al revés, porque solo con continuidad se puede volver a construir algo concreto.
El pitorreo dirigido a Fàbregas por decir que le gusta cierto tipo de filosofía explica a la perfección nuestra manera de entender el fútbol. De Zerbi dice: "No entiendo los ataques a Fàbregas. Cuando habla no me parece que falte al respeto a nadie ni que vaya de sobrado". Y tiene razón. Es el mismo trato que recibió él en su día y que solo responde a un gran e imperdonable pecado: ambos intentan hablar de fútbol. Una locura, vaya.
¿Y el AC Milan? Horizonte despejado. Pocos se han dado cuenta, pero los rossoneri han superado con nota la maratón de "partidos uno detrás de otro" que podía condicionar a una plantilla muy corta y, sin embargo, no les ha pasado factura; al contrario. Ahora arranca una nueva etapa: la del Diavolo que puede planificar, estudiar y preparar al detalle su cita semanal. En eso, Allegri es un maestro absoluto, probablemente el mejor. ¿Es el AC Milan candidato al Scudetto? Y tanto. Y el primero en saberlo es el propio mister Max (aunque, con razón, jamás lo dirá).
Y, por último, algunas sentencias:
- Malen es bueno (gracias, capitán obvio)
- Los 'outfits' de Sinner son espantosos
- La Copa África es un espectáculo maravilloso. Sí, incluso con sus locuras
- Perder al fantasy por el 0,5 que le quitaron a Carlos Augusto por una amarilla inexistente señalada por el señor Di Bello es devastador
- Nico Paz es el mejor jugador de la Serie A
Dos últimas cuestiones post-Champions, aquí van:
1. El Inter FC contra el Arsenal firma un partido con buenas ocasiones alternadas con despistes sonrojantes, pero acaba rindiéndose ante el líder de la Premier, capaz de sacar desde el banquillo a jugadores como Rice, Martinelli y Gyokeres. Para los nerazzurri tocará playoff tras caer ante un equipo, simple y llanamente, más fuerte. Inclinarse ante corazaos así es lo normal. ¿Sabéis qué es lo anormal? Haber jugado dos finales de Champions en tres años después de tumbar a colosos como Bayern, FC Barcelona y el propio Arsenal. Eso sí que no estaba ni mucho menos cantado.
2. Así habló Antonio Conte antes del FC Copenhagen-SSC Napoli: "¿Los ausentes? Intentaremos hacer una gesta, pero ninguno de nosotros es un mago. Es evidente que estamos en grandísimas dificultades: hay temporadas raras, quizá llega mucha negatividad de otras partes...". Y más: "Este es el cuarto partido en nueve días, es una cosa absurda. Quien hace el calendario debería mirarse al espejo: se somete a los jugadores a un desgaste físico y mental muy alto". Todo tendría mucho sentido si no fuera por dos detalles. 1) Hace un año, sobre quien tenía doble compromiso, dijo: "¿Querías la bici? Pues a pedalear". 2) Empatar 11 contra 10 ante el Copenhagen y sumar 8 puntos en 7 partidos no es aceptable ni estando en cuadro. Y eso él lo sabe de sobra.



