Cómo le ha ido a André Onana lejos del Inter FC
Desde su adiós al Inter FC por más de 50 millones de euros, la trayectoria de André Onana ha sido menos lineal de lo esperado. En el verano de 2023, su salto al Manchester United parecía la evolución natural para un portero que venía de disputar como protagonista una final de la Champions, casi la encarnación perfecta del guardameta moderno: implicado en la salida de balón, valiente, pieza clave en el sistema de Simone Inzaghi. No era solo un traspaso récord, sino el aval a un jugador de campo con guantes. El problema es que el United, en los últimos años, ha estado lejos de ser un entorno estable. Un equipo en permanente redefinición, a menudo víctima de sí mismo y de sus constantes cambios.
El primer año de Onana, también por el gran desembolso entre traspaso y salario, dejó muchas sombras: paró mucho, a menudo expuesto por una fase defensiva frágil, pero también es cierto que sus errores fueron frecuentes y casi siempre sonados. Su seguridad apareció a ráfagas, su liderazgo nunca terminó de imponerse y esa tan aclamada salida desde atrás se convirtió pronto en un riesgo. Ni siquiera la gestión de Erik ten Hag, que le había pedido con insistencia para la Premier League, logró recrear el ecosistema que le hizo especial. En dos temporadas, el ex interista acumuló 102 partidos con los Red Devils, conquistó una FA Cup y dejó la sensación de un portero muy lejos del que deslumbró en la Serie A.
La aventura inglesa se cerró en septiembre, con su cesión al Trabzonspor y la necesidad de recomponerse lejos de Manchester (hasta ahora, 16 partidos y 25 goles encajados). Onana se ha perdido, sí, pero más por desgaste que por un bajón repentino de nivel. No es casualidad que los rumores sobre un posible regreso al Inter FC tengan base: la idea de que allí pueda recuperar su mejor versión no es nostalgia, sino memoria reciente. Milán fue el escenario de la mejor temporada de su carrera, dentro de un sistema que potenciaba sus virtudes con las manos y con los pies. Quizá, más que reinventarse, Onana solo necesite volver a donde todo encajaba a las mil maravillas.



