Lucca y Lang se van: suspenso al mercado de verano del SSC Napoli. Vale para todos los grandes: pocas ideas y muy confusas
Lorenzo Lucca vuela a Nottingham: en estas horas el SSC Napoli abonará los 35 millones pactados con el Udinese, con la esperanza de recuperar la inversión, por un jugador ya suspendido por la afición —sin paliativos y quizá sin siquiera darle demasiado tiempo—. Un poco más al este, Noa Lang se empapa de los cánticos de la hinchada del Galatasaray, a la que quizá prometa los regates que no se vieron sobre el césped del Maradona. En pocos días, se despiden del club de Aurelio De Laurentiis dos de los principales fichajes del pasado verano: 60 millones entre ambos. No es calderilla.
El mercado de verano del SSC Napoli, suspenso… Entre tantas lesiones, el doble traspaso dicta sentencia. No lo aseguran los analistas, lo certifica el propio club campeón de Italia, a la vista de la doble salida. Con Lucca y Lang, han decepcionado casi todos los grandes golpes de un verano con más de 150 millones en inversión, maquillados solo hasta cierto punto por la venta de Osimhen. Sam Beukema nunca logró hacerse con la titularidad; de Miguel Gutiérrez ni hablar. Luca Marianucci solo da que hablar por los minutos inexistentes que le concede Conte. Se salvan pocos: paradójicamente, el fichaje más cuestionado, el de Vanja Milinkovic-Savic, ha sido esencial ante la larga ausencia de Meret. Y, por supuesto, Rasmus Hojlund.
…pero vale igual para todos los grandes. Hace unos días, el discurso que hoy vale para el SSC Napoli se aplicaba a la AS Roma: en ese caso, la excepción es Wesley. Pero están en buena compañía. En el Inter FC, líder de la categoría, el mejor refuerzo no llegó vía fichaje, sino que se llama Francesco Pio Esposito. El resto: bien Sucic (llegado en enero) y también Bonny; flojo Diouf y mal Luis Henrique. A la Juventus no le va mejor: Jonathan David empieza a despertar, Loïs Openda no, pero es sintomático que los bianconeri estén buscando un cuarto delantero centro. Zhegrova ha sido una aparición fugaz; João Mário, aún menos. El AC Milan es casi una paradoja: sus mejores incorporaciones son los que llegaron a coste cero, Modric y Rabiot. Del desafortunado Jashari al desaparecido Estupiñán, pasando por Nkunku, el balance sigue siendo decepcionante también en Milanello.
Pocas ideas, y muy confusas. Aplicado al mercado italiano, la célebre frase atribuida a Flaiano —que nunca se la apropió; en realidad citaba al pintor y humorista Mino Maccari— se convierte en poco dinero, y peor gastado. Siempre hablamos de la brecha con Inglaterra, de las dudas sobre el futuro y de unos derechos de TV al borde del desplome, de las inexistentes ayudas del Estado. De que nuestro fútbol maneja poco, poquísimo dinero. Si encima se gasta mal, o peor aún no se tiene el coraje de sostener las decisiones y las inversiones, entonces estamos apañados.



