Lo mejor y lo peor de Koopmeiners en cuatro días. Spalletti también tiene parte de culpa
Teun Koopmeiners fue de lo peor sobre el césped la noche del sábado en Turín. Cuatro días después del doblete ante el Galatasaray, el centrocampista neerlandés firmó un partido por momentos incomprensible, plagado de errores. Marcaje deficiente en el gol de Vojvoda, que abrió el choque con la colaboración de Di Gregorio, y luego un pase atrás a su propio portero, de patio de colegio... que dejó a Da Cunha con una ocasión clarísima que acabó mandando al larguero. Y no quedó ahí, pero bastaría para suspenderle pese al poste que golpeó en el tramo final con una falta directa.
Koopmeiners volvió a actuar como central en una defensa de tres por pura emergencia. Sin el lesionado Bremer y con Kalulu sancionado, Luciano Spalletti decidió retrasar de nuevo al neerlandés por necesidad más que por convicción. Un regalo para Cesc Fàbregas, que lo agradeció, en un papel en el que el técnico de Certaldo ha intentado adaptar al centrocampista formado en el AZ Alkmaar desde los primeros días de su etapa en la Juventus. Una spallettata que no está funcionando.
En estas horas vuelve a cuestionarse el valor del futbolista: a la mente regresan los más de 50 millones de euros desembolsados en el verano de 2024 para ficharlo del Atalanta BC tras un largo culebrón. Y con motivo. Pero para Koopmeiners tampoco es sencillo deambular por el campo sin un rol claro. Verse en la línea de zagueros apenas cuatro días después de firmar su mejor encuentro en su sitio, como interior con llegada. Tras un doblete que, a la postre, fue la única buena noticia de la noche de Estambul. Después de aquel partido, Koop merecía continuidad en ese rol y, sin embargo, se encontró en la defensa con resultados desastrosos. Spalletti tiene, sin duda, la atenuante de un bloque bajo mínimos, pero también su parte de responsabilidad: así, relanzar un activo importante del club se complica.



