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VAR: un escándalo continuo. Al SSC Napoli le roban: el segundo gol era legal. Chiffi falla y no hay revisión. El AC Milan pierde por un tanto ilegal validado desde el VAR. La asociación de árbitros debe ser intervenida ya

VAR: un escándalo continuo. Al SSC Napoli le roban: el segundo gol era legal. Chiffi falla y no hay revisión. El AC Milan pierde por un tanto ilegal validado desde el VAR. La asociación de árbitros debe ser intervenida yaTODOmercadoWEB.es
© foto de Federico De Luca
lunes 23 febrero 2026, 16:00Editorial
Enzo Bucchioni

Un escándalo continuo, sin tregua y sin fin: también ayer el VAR condicionó de forma decisiva dos partidos clave en la carrera por la Champions.
El SSC Napoli está furioso. El equipo de Conte fue robado, digámoslo alto y claro, por la actitud del árbitro del VAR, Aureliano, que en una primera acción llamó a Chiffi para que anulara un penalti, yendo más allá del protocolo, mientras que en una segunda jugada se quedó callado cuando debía intervenir para validar el gol.
Un árbitro de VAR que en el mismo partido se desdice y aplica un doble rasero es absolutamente inaceptable: va más allá del margen de error, más allá de todo.

El VAR nació para ayudar al árbitro a fallar menos; ayer, en Bérgamo y en San Siro, les hizo fallar más.
En el duelo que ganó el Atalanta BC, como se ha dicho, hubo dos acciones polémicas, una por parte, y ambas con el Napoli aún por delante 0-1.
En la primera, Hien y Hojlund se disputan un balón en el área; el danés intenta romper, chocan las piernas, el delantero cae y Chiffi señala penalti. El árbitro es llamado y, tras ver las imágenes, anula. ¿Fue un error claro y manifiesto? No exactamente: hubo contacto, el colegiado estaba cerca; es una valoración de campo según el protocolo vigente. ¿Cuántas jugadas similares hemos visto sin intervención del VAR? Muchas.

Esta vez Aureliano decidió intervenir, saltarse el protocolo. En efecto, el contacto fue físico, de fútbol, no de penalti. La intervención del VAR, aunque fuera del protocolo, evitó un error.
¿Y entonces por qué el mismo Aureliano no llamó a Chiffi cuando, en la segunda parte, el árbitro anuló un gol al Napoli nacido de una acción muy similar a la primera?
De nuevo Hien y Hojlund forcejean junto a la línea de fondo, duelo duro, se agarran y se zafan; luego el danés se escapa y la pone al área, Gutierrez marca tras el rechace. Chiffi pita falta de Hojlund y anula. Aureliano ni siquiera le invita a reconsiderarlo, a revisarlo; el juego se reanuda de inmediato. El choque fue al límite y merecía al menos una revisión en el monitor; la acción acabó en gol y se debía intervenir. En cambio, hubo un análisis exprés, superficial e inaceptable.
Hasta habría aceptado confirmar la decisión de campo, pero solo tras la revisión del árbitro en el monitor. Así no, así no vale.
¿Tienes una herramienta para equivocarte menos y ni la miras? ¿No te la hacen mirar?
¿Superficialidad o soberbia? Dos defectos que árbitros y responsables del VAR no deberían tener.
La rabia del SSC Napoli, expresada por el director deportivo Manna, es absolutamente comprensible. Sorprendentes, en cambio, las declaraciones de Palladino, siempre elegante, pero no esta vez en lo que dijo. Pero lo que hizo el árbitro del VAR Camplone en San Siro también va contra la lógica y el famoso protocolo. El árbitro Piccinini, flojo en cualquier caso, ve una obstrucción de Valenti que impide a Maignan intervenir con libertad en un saque de esquina y anula el gol de cabeza de Troilo, del Parma. Es una decisión correcta a tenor del reglamento —repasen el artículo correspondiente— y, en cualquier caso, no es un error claro y manifiesto porque hubo contacto y la valoración es de campo.

El árbitro del VAR Camplone, en cambio, decide ser protagonista: manda al débil Piccinini al monitor y le sugiere conceder el gol. Vuelvan a ver lo que hace Valenti, su dinámica, incluso la expresión de su cara. Está haciendo una triquiñuela y lo sabe; Piccinini lo había intuido y el VAR, en lugar de ayudarle, le hizo equivocarse.
Todo clamoroso, pero por desgracia ya casi cuesta sorprenderse. Es el año más horrible desde que existe el VAR; la sensación de que puede pasar de todo y de que cada árbitro y cada VAR toman decisiones personales y nada uniformes es ya una constante.
Pero no basta. Tras la expulsión de Kalulu y la simulación de Bastoni pensábamos que los jugadores habían entendido el mensaje; sin embargo, ayer y el sábado vi simulaciones y exageraciones en varios campos sin que los árbitros se decidan a amonestar primero y expulsar después.

La prueba de vídeo quizá entre en vigor a partir del próximo año; ¿en las doce jornadas que quedan hacemos como si nada?
Entre tanto, llegó la sentencia de apelación del Tribunal Federal, que confirmó también en segunda instancia la sanción de trece meses para Antonio Zappi, presidente de la Asociación Italiana de Árbitros, el jefe de los colegiados. Delitos graves, sentencia gravísima.
¿Qué espera Gravina para intervenir la asociación y lanzar un mensaje a todo el colectivo y a todo el entorno?
Misterios federativos del “todos amigos”, “somos familia” y otras historias ya insoportables.
Mientras, el campeonato sigue y, con diez puntos de ventaja sobre un AC Milan en clara dificultad, el Inter FC ya tiene el Scudetto en la mano, como se pensaba desde hace tiempo. Buscamos posibles rivales —primero el SSC Napoli y después el AC Milan—, pero los nerazzurri son, de largo, los más fuertes.

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