Inter FC, la melodía perfecta en Cremona. Lautaro y Zielinski blindan el liderato
En la ciudad del violín hacía falta la sinfonía perfecta. El Inter FC no desafinó y, tras la victoria en Dortmund, firmó un 0-2 a domicilio ante un Cremonese demasiado frágil para aguantar el empuje del equipo de Chivu. El SSC Napoli se mantiene a nueve puntos y el AC Milan tendrá que ganar mañana por la noche al Bolonia para volver a situarse a cinco. En el Zini, los nerazzurri tocaron la melodía más armoniosa, la adecuada para tapar los rumores de mercado que también han sonado con fuerza por Appiano Gentile. Lautaro Martínez volvió a llevar la batuta. El Toro abrió la lata en el minuto 16 e inició la jugada del 0-2, rubricado por Zielinski en el 31'. Dos dianas en quince minutos en una primera parte controlada desde el pitido inicial. Un dominio rematado tras el descanso, pese al arranque más decidido de los grigiorossi, buscando el chispazo para volver a meterse en el partido. Zerbin pudo reabrirlo todo con un derechazo a cinco del final, pero el palo salvó al Inter de un desenlace de infarto y entregó al líder su décimo triunfo en las últimas once jornadas.
Con respecto al once de Champions, Chivu rotó cuatro piezas y apostó de inicio por la dupla Pio Esposito-Lautaro Martínez. El Inter dejó las cosas claras desde el primer minuto, encerrando al Cremonese en su campo y ahogando cada intento de contra. El 0-1 llegó en un córner botado con precisión por Dimarco a la cabeza de Lautaro Martínez. El testarazo del Toro —ya suma su decimotercer gol en la Serie A— allanó el camino del Inter y dejó de rodillas al equipo de Nicola, incapaz de generar una respuesta seria más allá de una llegada de Ceccherini y un contragolpe que Vardy desperdició. Demasiado poco para tumbar a un Inter implacable, lanzado por su capitán. El 0-2 nace en los pies de Lautaro: maneja en la frontal, descarga en Luis Henrique y el brasileño filtra para Zielinski. El polaco arma el zurdazo y fusila a Audero, no exento de culpa en el cuarto tanto en la Serie A del ex del SSC Napoli. Chivu mantuvo a los suyos en tensión durante toda la segunda parte; Nicola, por su parte, recurrió a Djuric para intentar incomodar algo más a la zaga rival.
El delantero bosnio no generó demasiados quebraderos y, en una segunda mitad adormecida, el Inter apenas se asomó con un cabezazo de Thuram. El equipo de Nicola rozó el 1-2 con un derechazo tremendo de Zerbin al palo. Una ocasión que enfureció a Chivu, muy molesto por varios despistes de los suyos. La sensación tras el duelo en Cremona es que el Inter, ante los equipos de media-baja tabla, va con el piloto automático. Los nerazzurri manejan el ritmo a su antojo y sin temblores, reservando energías para semanas bastante más exigentes. Por ahora, el rumbo sigue firme.



