Furia del Inter y show de Dimarco. Lautaro, rey del gol; Thuram vuelve a sonreír
Queda mucho por delante, pero este Inter en modo rodillo apunta sin disimulo al Scudetto. En el Mapei Stadium, 0-5 y show de Dimarco. El dorsal 32 volvió a ser el MVP sin ni siquiera ver puerta: dos asistencias en la primera mitad —para los goles de Bisseck y Thuram— y otra tras el descanso, dibujando en un córner la parábola perfecta para el cabezazo del 0-4 de Akanji. No faltó la diana de Lautaro Martínez, autor del tercero nada más reanudarse y máximo goleador con 14 tantos. La guinda: la manita la cerró Luis Henrique, decidido a aparcar los rumores de mercado. El equipo de Chivu fue un tiburón implacable, pese a que el Sassuolo no fue un simple sparring, al menos durante los primeros 45 minutos. El ritmo imperial del Inter salta a la vista: undécima victoria en los últimos doce partidos de la Serie A, 58 puntos en la tabla y ventaja consolidada sobre el Milan y el SSC Napoli, a la espera de la respuesta rossonera.
Aun con el marcador final, no fue un paseo para los de Chivu. Para muestra, a los pocos segundos, Dimarco sacó bajo palos el remate a quemarropa de Koné tras la salida en tromba del equipo de Grosso. Fue la señal que encendió a los nerazzurri, que golpearon en la primera clara: Dimarco la puso con música desde el córner y Bisseck se elevó al tercer piso para cabecear el 0-1. Fue la jugada bisagra del choque. Desde ahí, los de Milán apretaron y rozaron el 0-2 de nuevo con Bisseck —tapado in extremis— y con el propio Dimarco, cuyo zurdazo se fue lamiendo el palo. El Inter construyó con línea de cuatro atrás, con Zielinski retrasando metros para generar superioridad en la salida e impedir la presión alta del cuadro local. El gran problema para los de Grosso se llamaba Dimarco, en pleno show particular: lanzó una falta lejana que reventó el larguero. Minutos después, el 32 volvió a trazar otra de las suyas para servir a Thuram el 0-2. El francés volvió a ver puerta en la Serie A un mes después: no marcaba desde la visita a Parma. El once de Grosso fue encomiable y, en una acción nacida en Koné y afinada por Laurienté, encontró el 1-2, pero el tanto de Thirsvedt fue anulado por fuera de juego en el inicio de la jugada.
Tras el descanso, Laurienté siguió siendo una pesadilla para los nerazzurri, con diagonales que por momentos desordenaron el entramado de Chivu. El problema del Sassuolo estaba en la bisagra defensiva y al 50' llegó el zarpazo de Lautaro Martínez, culminando una jugada nacida en un saque de banda de Bastoni. El Sassuolo se tambaleó y cinco minutos después se vino abajo: Dimarco firmó en otro córner un envío teledirigido y Akanji empujó de cabeza el 0-4. Matic perdió la marca del suizo y acabó expulsado por protestar, entregando la última media hora a la pura academia nerazzurra. Bisseck se topó con el palo y Chivu dio descanso a Zielinski y Bastoni, metiendo a Frattesi y Darmian. Nada mejor, viendo la carga de partidos de un Inter que entra de lleno en la vorágine del doble frente entre Serie A y Champions. El punto final lo puso Luis Henrique: disparo cruzado a la escuadra tras otra salida suicida de Muric. Triunfos como el de anoche lanzan un mensaje nítido. Salvo giro de guion mayúsculo, las manos que sujetan el Scudetto son las de Lautaro Martínez y compañía.



