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Ac Milan: Allegri no llora nunca. Inter FC: el no-mercado de enero y el peso del 'riesgo'. Juve: el intento por Icardi. AS Roma: los dardos de Gasp. Atalanta: dos apuntes sobre la venta de Lookman. Y manos fuera de Nico Paz

Ac Milan: Allegri no llora nunca. Inter FC: el no-mercado de enero y el peso del 'riesgo'. Juve: el intento por Icardi. AS Roma: los dardos de Gasp. Atalanta: dos apuntes sobre la venta de Lookman. Y manos fuera de Nico PazTODOmercadoWEB.es
Hoy a las 00:00Editorial
Fabrizio Biasin

El mercadito de enero nos ha dejado una montaña de bla, bla y poquísima concreción. Un clásico del frío, dicho sea. Toca a quien lee y escucha no caer en la trampa de los fuegos artificiales, aunque la verdad es que al aficionado medio le gusta dejarse engañar incluso cuando ciertas charlas rozan la chorrada monumental.

Un mes de 'este llega, aquel también' (y luego no llega nadie) nos ha dejado varios temas sobre los que blaterar y sentenciar como si lleváramos la verdad revelada, cosa que descartamos de entrada, quede claro.

El mercado del Inter FC ha sido un no-mercado. Mucho debate y pocas concreciones, salvo pensando en verano. Desde hace unas temporadas en el club nerazzurro se prefiere pasar de la ventana 'fría' para trabajar la 'caliente'. Una decisión que a menudo tiene sentido (no merece la pena tirar dinero para hacer bulto y contentar a la grada), pero no siempre. A un gran club le toca minimizar el riesgo y evitar que la suerte marque tu destino. En este caso, una pieza más para el carril diestro no habría sido un capricho, sino el ajuste correcto para minimizar ese riesgo. Luis Henrique —por mucho que digan algunos enterados— va subiendo el nivel poco a poco, pero no puede jugar siempre y pase lo que pase. Darmian puede echar una mano, pero viene de una lesión larga; Carlos es un reconvertido y ya ejerce de suplente de Dimarco y de Bastoni. Moraleja: la plantilla del Inter FC sigue siendo muy competitiva y Cristian Chivu la está haciendo funcionar de maravilla, pero una pieza más habría permitido decir 'hemos hecho todo lo necesario para no tener remordimientos'. Así, en cambio, toca cruzar los dedos para que todo salga perfecto, algo posible, sí, pero que nadie puede garantizar.

Al término del Udinese-AS Roma (1-0), Gasperini armó un pequeño numerito hablando del mercado romanista. Pinchó a Massara sin nombrarle. Vale, es cierto, en el mundo de los Mini Pony el club podría haber llevado a Trigoria algún jugador más, pero todo tiene un límite. La AS Roma se movió mucho y cierto tipo de queja tiene sentido solo si no deriva en llantina. La plantilla es amplia y competitiva: le toca a uno de los grandes entrenadores de la historia reciente (lo es) sacarle todo el jugo (algo que, por cierto, ya está logrando).

Hay quien dice 'el Atalanta debería haber vendido a Lookman al Inter FC; así ha perdido dinero' y suelta media tontería. Con la venta al Atlético de Madrid no solo los Percassi alcanzan la monstruosa cifra de 700 millones en plusvalías, sino que demuestran tener clarísimo cómo se gestiona un club: querían vender a su jugador exclusivamente al extranjero, resistieron una gran oferta en verano, se mostraron tremendamente creíbles ante su afición y colocaron al nigeriano pocos meses después por una cifra apenas inferior. Algunos lo llaman 'terquedad absurda'; nosotros creemos que es una notable 'demostración de fuerza'.

Hay quien ha machacado a Nico Paz por fallar otro penalti (el tercero de tres) en el Como-Atalanta. 'Esto es lo que pasa por inflar a los jugadores', dicen. Esos merecerían una buena visita al oftalmólogo. Nico Paz es el mejor jugador de la Serie A y, desde luego, lo será a futuro. Cuestión de gustos; nos vemos dentro de diez años.

Antonio Conte, nacido en Lecce, ganó la 'Panchina d'Oro', reconocimiento que otorgan los colegas al mejor técnico de la temporada. Superó a Gasperini y Fábregas. Premio más que merecido, dicho sea. Pero hubo olvidos. Se olvidaron de Claudio Ranieri, autor de un milagro con la AS Roma. Se olvidaron de Simone Inzaghi, derrotado en la final de la Champions pero capaz de llegar por segunda vez en tres años tras eliminar a Bayern y Barcelona. Se olvidaron de él, como si fuera lo más normal del mundo. Somos así (mal, para qué negarlo).

El petardo de la discordia ha traído la prohibición de desplazamientos para los aficionados del Inter FC. De todo este asunto, sobre todo una cosa: si un tipo decide salir de casa con cuatro o cinco petardos en el bolsillo y cree que es inteligente lanzarlos al campo, es difícil pensar que vaya a 'reeducarse' por las buenas, porque no tiene la capacidad mental suficiente. Toca ser contundentes: como mínimo hay que prohibirle la entrada al estadio (como mínimo). Y es importante que, sobre todo, quienes están a su lado se desmarquen de este tipo de tonterías que ya tienen harto a cualquiera con dos dedos de frente.

Un apunte sobre Icardi y su posible pase a la Juve, que agitó las últimas horas del mercado. La Vecchia Signora lo intentó de verdad, y no era la primera vez; Spalletti, por cierto, habría trabajado encantado con él. No encajó todo porque en Estambul no son tontos y saben que en breve les espera un playoff de Champions al rojo vivo. Por lo demás, puedo aseguraros que Mauro Icardi volvería corriendo al Inter FC; es su gran deseo desde hace tiempo. Incluso estaría dispuesto a rebajarse el sueldo. Pero también es verdad que no todos los deseos se cumplen.

Cierre con Allegri, que tiene muchas virtudes y una por encima de todas: no se queja nunca. Puede ir a jugar a Bolonia con media plantilla tocada y jamás dirá ni 'mu': pone el mejor once posible, da valor a cada pieza que tiene y nueve de cada diez se lleva el partido. Y nunca se quejará del mercado, incluso cuando podría. Max Allegri es el gran valor añadido de un Ac Milan que —con toda la razón— apunta al Scudetto. Además de Rabiot, claro está.

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