Ac Milan: Allegri no llora nunca. Inter FC: el no-mercado de enero y el peso del 'riesgo'. Juve: el intento por Icardi. AS Roma: los dardos de Gasp. Atalanta: dos apuntes sobre la venta de Lookman. Y manos fuera de Nico Paz
El mercadito de enero nos ha dejado una montaña de bla, bla y poquísima concreción. Un clásico de estas fechas, dicho sea. Depende de quien lee y escucha no caer en la gran trampa de las bravuconadas, aunque la verdad es que al aficionado medio le gusta dejarse ilusionar incluso cuando ciertos rumores rozan el disparate mayúsculo.
Un mes de "este llega, aquel también" (y luego no llega nadie) nos ha dejado varios temas sobre los que opinar, sentenciar y creer que llevamos la verdad bajo el brazo, cosa que descartamos de entrada, que quede claro.
El mercado del Inter ha sido un no mercado. Mucha charla y poca concreción, salvo a futuro. Desde hace algunas temporadas en el club nerazzurro prefieren pasar de la ventana "fría" para trabajar la "caliente". A veces tiene sentido (no tirar el dinero por acumular y contentar a la grada), pero no siempre. La obligación de un gran club es minimizar el riesgo, evitar que la suerte decida tu destino. En este caso, una pieza más para el carril derecho no habría sido un capricho, sino el encaje correcto para reducir ese riesgo. Luis Henrique —por mucho que digan algunos gurús— va creciendo poco a poco, pero no puede jugar siempre y pase lo que pase. Darmian puede echar una mano pero viene de una lesión larga; Carlos es un parche y ya hace de suplente de Dimarco y de Bastoni. Conclusión: la plantilla del Inter sigue siendo muy competitiva y Cristian Chivu la está haciendo funcionar de maravilla, pero una pieza más habría permitido decir "hemos hecho todo lo necesario para no tener remordimientos"; así, en cambio, tienes que confiar en que todo salga perfecto, algo posible, sí, pero que nadie te puede garantizar de antemano.
Al término del Udinese-AS Roma 1-0, Gasperini montó un pequeño numerito hablando del mercado romanista. Lanzó pullas a Massara, sin citarle. Vale, es cierto: en el maravilloso mundo de My Little Pony el club habría podido llevar a Trigoria algún jugador más, pero también hay un límite a las peticiones. La AS Roma se ha movido mucho y cierto tipo de queja tiene sentido siempre que no se convierta en un lloriqueo. La plantilla es amplia y competitiva; le toca a uno de los mejores técnicos de los últimos tiempos (lo es) hacerla rendir como debe (y, de hecho, ya lo está logrando).
Hay quien dice "El Atalanta debería haber vendido a Lookman al Inter; así ha perdido dinero" y suelta media chorrada. Con la venta al Atlético de Madrid los Percassi no solo alcanzan la cifra monstruosa de 700 millones en plusvalías, sino que demuestran tener las ideas clarísimas sobre cómo se gestiona un club: querían vender a su jugador exclusivamente al extranjero, resistieron a una gran oferta en verano, se mostraron ultra creíbles ante su afición y colocaron al nigeriano pocos meses después por una cantidad apenas menor. Algunos hablan de "terca cabezonería"; nosotros pensamos que es una notable "demostración de fuerza".
Hay quien ha cargado contra Nico Paz por fallar otro penalti (el tercero de tres) en el Como-Atalanta. Dicen: "esto pasa por inflar a los jugadores". A esa gente le vendría bien una buena revisión ocular. Nico Paz es el mejor jugador de la Serie A y, desde luego, lo es en proyección. Cuestión de gustos (hablamos dentro de diez años).
Antonio Conte, desde Lecce, ha ganado el Banquillo de Oro, premio que conceden los colegas al mejor técnico de la temporada. Superó a Gasperini y Fàbregas. Premio merecidísimo, dicho sea. Pero luego están los olvidos. Se han olvidado de Claudio Ranieri, autor de un milagro con la AS Roma. Se han olvidado de Simone Inzaghi, derrotado en la final de Champions pero capaz de llegar por segunda vez en tres años tras tumbar a Bayern y Barça. Se lo han olvidado como si fuera lo más normal del mundo. Somos así (o sea, mal).
El petardo de la discordia ha traído la prohibición de desplazamientos para la afición del Inter. De todo esto me sale decir sobre todo una cosa: si un tipo sale de casa con cuatro o cinco petardos en el bolsillo y piensa que es inteligente lanzarlos al campo, es difícil creer que puedas "educarle" por las buenas, porque no tiene las capacidades mentales para entenderlo. Así que hay que ser severos: como mínimo, prohibirle la entrada al estadio (¡como mínimo!), y es clave que, sobre todo, quien está a su lado se desmarque de este tipo de sandeces que tienen ya hartos a todos los que conservan dos dedos de frente.
Una sobre Icardi y el posible fichaje por la Juve que agitó las últimas horas de mercado. La Vecchia Signora lo intentó en serio y no es la primera vez; Spalletti, además, habría trabajado con él encantado. No hubo encaje porque en Estambul no son tontos y saben que en breve, en la Champions, llega un playoff de alta tensión. Por lo demás, os puedo asegurar que Mauro Icardi volvería corriendo al Inter; es su gran deseo desde hace tiempo. Y estaría dispuesto incluso a rebajarse la ficha. Pero también es verdad que no todos los deseos se cumplen.
Cierre con Allegri, que tiene muchas virtudes pero una por encima de todas: no llora nunca. Puede ir a jugar a Bolonia con medio equipo roto y no dirá ni mu: pone el mejor once posible, da valor a cada pieza que tiene y, nueve de cada diez, se lleva el partido. Y nunca se quejará del mercado, incluso cuando podría. Max Allegri es el gran valor añadido de un AC Milan que —con razón— apunta al Scudetto. Además de Rabiot, claro.



