Entre mercados paralizados y fichajes poco consensuados, la SS Lazio sigue aferrándose a Sarri
El día que estampó su firma para volver a la SS Lazio, la ilusión de regresar al mismo banquillo, tras 15 meses en casa poniéndose al día, fue enorme. Pero la sonrisa de Maurizio Sarri se borró rápido, porque poco después de su vuelta al banquillo celeste llegó la primera mala noticia de su temporada: el bloqueo del mercado de fichajes. Un verano sin altas, centrado únicamente en blindar a los jugadores que ya estaban en la plantilla, ya que no se podían aceptar salidas. Al final fue lo que hubo y el técnico de Figline, haciendo de la necesidad virtud, llegó hasta enero con la plantilla en los huesos en el centro del campo por una plaga de lesiones imprevistas.
A mediados de diciembre llegó la buena noticia, o eso parecía: se desbloquearon las incorporaciones. Pero también en ese caso la sonrisa de Sarri duró poco. Primero la venta de Mattéo Guendouzi, después la del Taty Castellanos y, por último, la de Alessio Romagnoli, que finalmente no llegó a concretarse en medio de mil polémicas. La marcha de Matías Vecino puso la puntilla y los fichajes que llegaron no fueron los que el propio entrenador habría querido, como se encargó de recalcar en más de una ocasión: no respondían a sus peticiones concretas.
Mil y un contratiempos para Maurizio Sarri, pero el rendimiento, al menos hasta ahora, es más que convincente. El empate de la Juventus FC en el 95' el pasado domingo impidió que la SS Lazio saliera del Allianz Stadium con tres puntos que habrían sido la guinda a las primeras 24 jornadas de la Serie A, pero incluso sin ese triunfo en Turín lo que está claro es que el conjunto romano se ha aferrado a Sarri en una de las temporadas más complicadas en materia de mercado. Y lo seguirá haciendo, con un entrenador que, una vez más, ha sabido exprimir al máximo a los jugadores que tenía a su disposición.



