Batalla en el césped, polémica posterior y un abrazo reconciliador: el Real-Barça siempre da que hablar
La final de la Supercopa de España entre FC Barcelona y Real Madrid dejó polémica. Tras el pitido final, unas imágenes encendieron el debate por gestos poco elegantes de ambos bandos, rápidamente bajo la lupa de la prensa española. El protagonista de una de las escenas más comentadas fue el jovencísimo central blaugrana Pau Cubarsí, de apenas 18 años, captado dirigiendo un gesto ofensivo hacia la grada del estadio Rey Abdullah, en Yeda. Las cámaras de Movistar+ también recogieron a Fermín López entonando cánticos insultantes dirigidos al público, aunque no quedó claro a quién iban dirigidos. Episodios que, inevitablemente, desataron críticas sobre la actitud de los jugadores culés durante la celebración.
Tampoco faltó la polémica en el bando madridista. Kylian Mbappé, que saltó al campo en el tramo final del partido, fue captado invitando a sus compañeros a no realizar el tradicional pasillo de honor a los campeones, justo cuando Raúl Asensio parecía dispuesto a colocarse para el gesto de deportividad. El Real Madrid justificó después el episodio explicando que la Federación había pedido a los jugadores que se apartaran porque entraban en el plano de las cámaras. Con todo, los blancos no hicieron el pasillo al Barcelona, que instantes antes había aplaudido al Madrid durante la entrega de medallas.
Entre tanta tensión, una imagen positiva llamó la atención: el abrazo entre Dani Carvajal y Lamine Yamal, compañeros en la selección, tras los roces del último Clásico liguero. Con la noche ya cerrada, el Barcelona celebró el título en el vestuario. Bajo la mirada satisfecha de Hansi Flick, los jugadores festejaron un triunfo sentido como premio a una actuación coral, sólida y decidida, rubricado con bailes y sonrisas lejos de los focos.



