Rivales siempre, amantes nunca. San Siro enciende el Inter-Juve, noche para corazones fuertes
Lo de San Valentín entre Inter FC y Juventus FC no será jamás una noche de rosas rojas. Nada de cena a la luz de las velas: rivales siempre y nunca amantes, porque el Derbi de Italia descarga una sacudida eléctrica atemporal. San Siro vuelve a brillar, tras la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, con el gran clásico de nuestro fútbol, el número 255 en la historia de la Serie A. Hay nervios que templar y un mar de detalles a tener en cuenta, no solo tácticos y técnicos. En la víspera, Locatelli habló de una Juve “cargada y consciente”; Chivu, fiel a su línea, exhibió su calma olímpica, con ese gesto aparentemente imperturbable. Una montaña que no se dobla al viento. “¿La Juve y los derbis? Para mí siempre han sido partidos normales”, dijo el técnico rumano, aunque admitió la importancia del choque, sobre todo en el plano emocional. Once victorias y un empate en los últimos doce partidos del Inter FC son una carta de presentación de líder, pero este año el equipo camina sobre el alambre entre la victoria y la derrota, especialmente en los duelos directos.
Una herida abierta para Lautaro y compañía, llamados a dar una respuesta con galones ante uno de los rivales más enconados para el pueblo del Biscione. Desde aquella victoria de la Juventus FC en el Allianz Stadium en la ida, los destinos han cambiado por completo: los nerazzurri pelean por el Scudetto y la Juventus anda en bagarre por Europa, con un relevo en el banquillo entre Igor Tudor y Luciano Spalletti. “Son un equipo híbrido capaz de hacer daño a cualquiera”, añadió Chivu al hablar de los bianconeri, sin mojarse siquiera sobre quién saltará al campo. Nada nuevo bajo el sol de la Pinetina. “Barella y Calhanoglu están disponibles”, pero si el italiano se postula para un puesto de titular —en lugar de Sucic—, en la sala de máquinas debería estar Zielisnki, protagonista el año pasado en el Meazza con un doblete de penalti en el 4-4 pirotécnico bajo la gestión de Simone Inzaghi. Recuerdos para guardar en el cajón, porque lo que hoy cuenta para el Inter FC es la capacidad de salir al campo en cada partido con el mismo nivel de concentración y determinación.
“No debemos ponernos presión nosotros mismos”, sostiene Chivu, hábil también para regatear con inteligencia cualquier pregunta sobre los árbitros, cada vez más en el ojo del huracán. En San Siro pitará La Penna; cuarto árbitro, Daniele Doveri, llamado, si hace falta, a apagar el fuego del partido en los dos banquillos. Quien verá el duelo sentado de inicio debería ser Pio Esposito, porque junto a Lautaro Martínez estará Marcus Thuram, que ya vio puerta en la ida junto a su hermano Khephren. Habría sido fascinante contemplar un Derbi de Italia con aroma de futuro, con el cara a cara entre el ariete de 2005, ex del Spezia, y su coetáneo Kenan Yildiz, la pesadilla más oscura del Inter FC pensando en los últimos enfrentamientos directos. Puede ser un cruce para cuando el partido ya esté en marcha, porque como pocas veces esta noche también los que salgan desde el banquillo en la reanudación pueden marcar la diferencia. Fisicidad y experiencia en casa del Inter FC; clase e imprevisibilidad en manos de la Vecchia Signora. El futuro es hoy, sin declaraciones de amor.



