Defensa sólida, transiciones inexistentes: así perdió el Pisa ante el AC Milan
El análisis del día después: los números del Pisa-AC Milan cuentan un partido de sufrimiento extremo, donde la eficiencia defensiva de los toscanos solo se quebró ante la calidad de las individualidades. El luminoso de la Cetilar Arena marcó 1-2 y deja un regusto aún más amargo al cruzarlo con las estadísticas. El duelo entre Pisa y AC Milan no fue un encuentro al uso, sino casi un experimento sociológico sobre cuánto tiempo puede aguantar un equipo en apnea. El dato más llamativo, el que quedará para los anales de esta 25ª jornada, es la posesión en el primer cuarto de hora: 17,97% para el Pisa por el 82,03% del AC Milan. Un desnivel que suele augurar goleadas y que, sin embargo, desembocó en un choque decidido a cinco del final.
La paradoja de la noche está en la producción ofensiva concedida al rival. Pese a que el AC Milan monopolizó la pelota y completó 630 pases por los 289 de los locales, la jaula defensiva levantada por Hiljemark funcionó durante muchos minutos. Los rossoneri, aun dominando el terreno, terminaron con los mismos tiros a puerta que el Pisa: solo 2. Los nerazzurri aceptaron un partido de trincheras, con un centro de gravedad fijado en 45,96 metros en la primera parte, comprimidos por la zaga milanista, que se instaló más allá de la medular (52,33 metros). Esa apuesta obligó al AC Milan a un toque perimetral y a menudo estéril, como prueba la altísima carga de pases de los defensas rossoneri Pavlovic (96) y Tomori (90), liberados para sacar el juego pero sin líneas claras por dentro.
Si hay un dato que certifica el orgullo del Pisa, es la actuación de Felipe Loyola. El centrocampista chileno no solo firmó el gol de la esperanza, sino que se dejó el alma, siendo el que más corrió del choque con 11,991 km. La comparación a distancia con Luka Modric explica a la perfección las dos caras del partido: Loyola recorrió casi 1,5 km más que el croata (10,5 km), pero el milanista manejó el tempo con una calidad técnica inalcanzable, completando 88 pases con un 93% de acierto. Al final, la lucidez del 'cerebro' rossonero se impuso a los 'pulmones' nerazzurri en la acción decisiva del 85'.
¿Dónde perdió el partido el Pisa?
Los datos señalan claramente la transición. Defender tan bajo exige una precisión quirúrgica para salir y cambiar el guion, y ayer faltó. El equipo de Hiljemark apenas completó 53 pases en el último tercio, menos de la mitad de los 117 del AC Milan. Cuando recuperaba (39 recuperaciones por 51 del AC Milan), el Pisa quedaba demasiado lejos de la portería de Maignan. Los delanteros se quedaron aislados: Stojlkovic y Tramoni apenas conectaron con el resto, y este último firmó el mayor índice de riesgo de pase del equipo (34,17%), síntoma de acciones forzadas por falta de líneas seguras. El 'Day After' nos deja a un Pisa tocado en el marcador, pero no en el espíritu. Conceder solo dos tiros a puerta a este AC Milan es un mérito táctico indiscutible. Sin embargo, la lección de la Cetilar Arena es dura: en la Serie A, una organización defensiva sin válvula de escape con balón (83% de precisión para el Pisa, buen dato pero con volúmenes demasiado bajos) corre el riesgo de convertir los partidos en una larga agonía en la que, tarde o temprano, la genialidad del rival acaba rompiendo el dique.



