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Rino, mitt a Berardi. El guiño de Grosso desde Sassuolo para ayudar a Italia en la repesca

Rino, mitt a Berardi. El guiño de Grosso desde Sassuolo para ayudar a Italia en la repescaTODOmercadoWEB.es
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Hoy a las 17:35Serie A
Antonio Parrotto

Rino, mete a Berardi! Sí, como en 2004 con Cassano: la Italia que sufre y teme los playoff puede mirar con especial atención a lo que está pasando últimamente en Sassuolo. No solo porque en el banquillo del conjunto neroverdi se sienta el icónico Fabio Grosso. Sí, él, el hombre de aquellas noches alemanas, el símbolo del Mundial 2006. También porque uno de los extremos más prolíficos de nuestro campeonato merece entrar en la conversación, sobre todo en un momento en el que otros carrileros, como Riccardo Orsolini y Matteo Politano, no encuentran continuidad ni portería.

Hay una expresión dialectal barese que, saliendo de Bari hace veintidós años, se convirtió en un lema —hoy diríamos viral— en toda Italia: mitt a Cassano. Una súplica irónica, casi desesperada, de los aficionados de Bari, y luego de todo el país, que pedían a gritos poner en el campo a Antonio Cassano, famosa además por el spot de la campaña electoral del primer mandato del alcalde de Bari Michele Emiliano.

Hoy, en 2026, ha llegado el momento de desempolvar la fórmula y actualizarla: mitt a Berardi. Porque Domenico Berardi, con 31 años cumplidos hace siete meses, ya no es solo el emblema eterno del Sassuolo. Es el hombre que, tras romperse el tendón de Aquiles, ha vuelto más agresivo, más lúcido y más decisivo que antes. Es como una Ferrari criando polvo en el box de Sassuolo mientras Italia sigue compitiendo con un Panda trucado. Y mientras Gennaro Gattuso prepara la lista para la repesca mundial, podría escuchar el canto (no del cisne) que llega desde Sassuolo.

Vamos a los números, que en el fútbol de hoy pesan cada vez más. Ante el Hellas Verona, el viernes por la noche en el Mapei Stadium, Mimmo firmó un doblete en el 3-0 que devolvió al Sassuolo al octavo puesto: gol número 128 y 129 in Serie A, que le permitieron superar de un plumazo a Gianni Rivera y Andriy Shevchenko en la lista histórica de goleadores del campeonato, y alcanzar a Lautaro Martinez y Roberto Bettega, gente que de profesión es o ha sido nueve. En dieciséis apariciones esta temporada para el extremo: siete dianas y tres asistencias. Media de top europeo, no de “suplente de lujo”. Y no es un espejismo.

Es el Berardi post lesión: el que esperó ocho meses con paciencia de monje, el que regresó el pasado octubre contra la Carrarese, que este año volvió a caer y estuvo un mes y medio KO (casualmente, en el tramo más oscuro del Sassuolo), y que reapareció ante la Cremonese hace un mes y desde entonces ha encendido de nuevo la luz neroverdi. El capitán que ilumina el Mapei como un faro en la niebla espesa del fútbol italiano, mientras la Azzurra parece navegar con el radar apagado.

Porque Domenico ‘Mimmo’ Berardi es como un vino que, tras la lesión, ha envejecido a la perfección y ahora sabe a crack maduro. Con la Azzurra, Berardi suma 30 internacionalidades y 8 goles, con el título europeo de 2021 cosido al pecho. Jugó cuartos y semifinales de la Euro, marcó en la Nations League y siempre respondió cuando le llamaron. Luego llegó la lesión, la larga ausencia, el descenso a B y su nombre desapareció de las listas de la Azzurra.

En su lugar, extremos que no ven puerta o que garantizan trabajo pero no la misma calidad en los últimos 30 metros. Es como tener un láser y seguir tirando dardos de plástico. Ahí, el amigo de Rino Gattuso, Fabio Grosso, le está enviando un mensaje claro. La cabeza y los pies de Berardi están más curtidos que nunca y su único ‘defecto’ es… seguir jugando en Sassuolo. Como si fuera una culpa, como si vestir la camiseta neroverdi fuera un pecado original que expiar. Gattuso lo sabe. La afición lo sabe.

El propio Berardi, tras el doblete del viernes, estuvo de una lucidez desarmante: «¿Italia? Depende de mí. Si llega, será porque me lo habré ganado siguiendo así». Traducción: yo cumplo, ahora os toca a vosotros. Así que, querido seleccionador, mitt a Berardi. No por pena, ni por nostalgia, ni para contentar a los de Sassuolo y a Fabio Grosso. Sino porque Italia corre el riesgo de presentarse a la repesca con el Panda… mientras la Ferrari sigue en el garaje.

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