Inter FC-Juventus 3-2: decide Zielinski en el 90’. Polémica por la roja a Kalulu, bianconeri furiosos
Goles y tensión, triquiñuelas y ríos de bilis, a contracorriente del espíritu olímpico de Milán-Cortina 2026. No podía ser una noche tranquila y no lo fue: Inter y Juventus jamás se querrán, ni siquiera en San Valentín. En San Siro mandó un 3-2 en un Derbi de Italia con de todo. Decidió Zielinski con un zurdazo raso en el 90’, pero el tanto del polaco —el tercero en San Siro ante los bianconeri— fue solo el último capítulo de un relato empapado de polémica. En la primera parte, Cambiaso hizo y deshizo: marcó en propia para adelantar a los nerazzurri y luego firmó el empate juventino. La roja a Kalulu por doble amarilla desató la ira de la Vecchia Signora y dejó a los de Spalletti con diez toda la segunda mitad. El toque sobre Bastoni fue, a todas luces, un contacto fantasma, pero el VAR —por una de tantas y absurdas lagunas del reglamento— no pudo intervenir para ayudar a La Penna, cuyo error condicionó el partido. En el túnel, la cúpula bianconera era una furia y Chivu dejó al defensa en el vestuario, metiendo a Carlos Augusto para evitar males mayores. A catorce del final, Pio Esposito puso el 2-1 con un testarazo ante la Curva Nord, pero el capitán Locatelli selló el empate para la Vecchia Signora, indomable pese a la inferioridad numérica. El zarpazo del ex del Nápoles, al último suspiro, lanzó al Inter al cielo justo cuando el duelo parecía condenado al archivo y ya corrían los titulares sobre otra ocasión perdida en los duelos directos. Los nerazzurri suben en la tabla y el AC Milan, acomodado en el sofá, mastica rabia. Los rossoneri aún deben recuperar su partido ante el Como y solo el derbi aclarará quién podrá levantar el Scudetto a la sombra de la Madonnina.
El partido - Chivu recupera a Barella y lo mete por dentro junto a Sucic; Calhanoglu, al banquillo, y la manija para Zielinski. Spalletti, sin Thuram, elige a McKennie y Miretti como escuderos de Locatelli. En los primeros minutos, el duelo parece un asalto de esgrima, el más táctico de todos: antes de clavar una estocada pasan segundos y minutos desesperantes. San Siro murmura ante alguna salida perezosa y sin convicción, mientras los bianconeri intentan tejer por dentro aprovechando las diagonales de Kalulu y Cambiaso. Precisamente el ‘27’ bianconero hace y deshace en cuestión de minutos: al 18’ desvía a su propia puerta un centro de Luis Henrique con la complicidad de un inseguro Di Gregorio, y poco después llega puntual a la cita con el empate, aprovechando una siesta de la zaga nerazzurra y del lateral brasileño. El choque se enciende y gana altura: Yildiz obliga a Sommer a lucirse; Zielinski supera a Di Gregorio tras una genialidad de Thuram, pero Bremer lo saca todo. A cinco del descanso, el partido explota. Di Gregorio aparece milagroso a cabezazo de Thuram y Locatelli salva sobre la línea el remate de Bastoni, con la pelota besando el palo. Un minuto después, Kalulu, ya amonestado, roza a Bastoni. Al menos eso ve La Penna, que le muestra la segunda amarilla y manda a la calle al francés. El contacto no existe y el banquillo bianconero monta en cólera, arrastrando también a la dirigencia en el intermedio.
Reanudación a todo fuego - El fútbol tiene estas cosas: con diez, a menudo, aparecen energías extra. La Juventus sale a tumba abierta en la segunda parte y roza el gol con Miretti, cuyo disparo desvía Sommer de forma providencial. El Inter se estrella contra el muro bianconero, reforzado por Spalletti con las entradas de Holm y Cabal. También se apunta Calhanoglu, cuyo latigazo desde fuera lo neutraliza Di Gregorio. Es el preludio de la explosión: a un cuarto de hora del final, Dimarco dibuja otra parábola deliciosa y Pio Esposito, otra vez, mete un cabezazo de nueve puro a la espalda de un Di Gregorio hiperexigido tras el descanso. Parecía el mazazo definitivo a la Juve, pero a los bianconeri aún les quedaba fuelle, también por la gestión de Spalletti. Lautaro Martínez —tan gris como Thuram— pierde un balón sangrante, McKennie encuentra a Locatelli y el ex rossonero fusila a Sommer, volviendo a marcar en San Siro tres años después, cuando decidió un Milan-Juve con Allegri en el banquillo. El Inter vio a las brujas y espantó el fantasma en el primer minuto del descuento. Zielinski armó el zurdo de la remontada, confirmándose de nuevo como la bestia negra de la Juventus en San Siro. Chivu no podrá contar en el próximo partido con Barella y Calhanoglu, ambos amonestados y sancionados. La cabeza ya mira a la Champions, pero la sonrisa del técnico rumano y la celebración final dejan claro el peso de esta victoria.



