El Hellas Verona, en el Dall’Ara, con un ojo ya en el futuro: de Orban a Gagliardini, ¿con quién reconstruir?
El Hellas Verona tiene una ventaja. Con once jornadas aún por disputarse, es normal que Paolo Sammarco y los suyos estén centrados en el césped e intenten por todos los medios firmar una gesta imposible. La permanencia, por mil motivos, parece realmente inalcanzable, aunque las matemáticas todavía estén lejos de condenar al conjunto gialloblù. Por eso, con cuatro meses de antelación, el club veronés ya puede empezar a planificar los movimientos a partir de junio. Para preparar el regreso inmediato a la máxima categoría.
De entrada, el Bolonia
Ese es el objetivo declarado por la propiedad en caso de que se consuma un descenso cada vez más probable. Hoy toca el Bolonia: sobre el césped aún hay margen para endulzar el tramo final de temporada o, quién sabe, reanimarlo y hacer creer en lo impensable. Para la cita, Sammarco recupera a Orban, Al-Musrati y Belghali. Se quedan fuera seis: Lovric, Lirola, Bella-Kotchap, Bernede, Slotsager y Serdar.
Los jugadores con más mercado
Algunas decisiones ya pueden perfilarse desde ahora. El Verona no podrá renunciar a hacer caja con nuevas plusvalías si surge la oportunidad. Y el primer nombre que viene a la mente es el de Rafik Belghali. Llegó como un desconocido y en poco tiempo se ganó la llamada de Argelia para la Copa África, atrayendo el interés de clubes importantes (como el Inter FC). Es fácil imaginar que le llegarán ofertas de calado. El segundo nombre más "en riesgo" es el de Armel Bella-Kotchap: Sogliano logró ejercer su opción de compra con seis meses de antelación a un precio ventajoso de 4,5 millones. El central puede ser un pilar, pero también aquí habrá que ver qué propuestas llegan, dado que ha sido una de las revelaciones.
De Orban a Gagliardini: ¿con quién reconstruir?
Entre los jugadores en situación incierta hay dos que, por encima del resto, serían una buena base para recomenzar. Gift Orban ha firmado 7 goles y 2 asistencias, con una actitud en el campo que arranca aplausos del público. Si toca Serie B, uno así puede marcar diferencias. La opción de compra ronda los 8 millones de euros, salvo que se pueda negociar con el Hoffenheim, dispuesto a venderlo. Habrá que conocer la voluntad del chico, que, eso sí, ha conectado muy bien con el entorno.
Otro jugador que se ha adaptado a la perfección es Roberto Gagliardini. Desde el primer día ha sido un líder del vestuario, un capitán sin brazalete. Firmó por un año. En Verona ha encontrado el lugar ideal para relanzarse: al margen de dos parones desafortunados (el primero por un problema en el hombro y el segundo en las costillas), ha sido hasta ahora uno de los hombres fijos. ¿Apostará el club por su continuidad?
La base para empezar de nuevo existe, con varios jugadores en propiedad que pueden ser el punto de partida para reconstruir sin necesidad de una revolución. El condicional manda en estos casos: en el mercado puede pasar de todo y los propios futbolistas pueden tener la última palabra, incluso negándose a bajar de categoría. De Tomas Suslov y Martin Frese a Antoine Bernede, Domagoj Bradaric y el último en llegar, Andrias Edmundsson, por citar algunos. Mientras tanto, toca pensar en el césped, pero con un ojo puesto en el futuro.



