Italia: ¿quién teme a Irlanda del Norte? Inter FC: la memoria corta con Chivu. SSC Napoli: el mérito de Conte. Como: no todo es el césped. Y la ambigüedad del VAR
Mi entusiasmo por los parones de selecciones es parecido al de Kyrgios por Sinner. Pero esta vez no hay margen para ponerse tiquismiquis: el partido de mañana vale, y mucho; por ejemplo, para no pasarnos otro verano viendo a los demás mientras nosotros nos rascamos la barriga. Ojalá que no. Al fin y al cabo, a Irlanda del Norte hay que respetarla, no temerla: en definitiva, son futbolistas honestos que se mueven por la Championship y la tercera categoría inglesa, y cuentan con un arma clara: no tienen nada que perder y manejan bien el juego aéreo. El miedo es lo único que puede hacernos daño; y ese, como mucho, lo tenemos los que miramos, no quienes saltan al césped. Máxima (recién inventada, claro): si tú, jugador de la Azzurra, tienes miedo de que Irlanda del Norte venga a jugar a tu casa, mejor no seas futbolista, y menos aún internacional italiano. ¿La final? Ni hablar por ahora; eso sí sería un pecado de soberbia.
Apuntes sueltos en pleno parón.
Con el “descanso liguero” han proliferado las milongas de mercado. El consejo de siempre: filtradlas como es debido.
Antonio Conte tiene muchas virtudes, algún defecto y una cualidad que le distingue por encima de todas: no se rinde jamás. Su SSC Napoli ha titubeado este año; que se haya abierto —aunque sea mínimamente— una opción de pelear el Scudetto es mérito de su entrenador. Podrá tener carencias en la comunicación; en el banquillo, desde luego, no.
El Inter FC está en un bajón evidente, sí, y el partido del otro día en Florencia fue flojísimo, sobre todo tras el descanso. Eso —con el parón de fondo— ha disparado los delirios mediáticos: desde “Chivu se juega la continuidad” hasta “hay que arrasar con esta plantilla”. Calma. Los nerazzurri tienen límites (equipos perfectos en Italia no hay) y deben espabilar, pero pensar que, de repente, es un grupo de mediocres incapaz de reaccionar es una exageración. Si el Inter FC estuviera tan mal, ¿qué habría que decir de los que persiguen a -6 y -7, es decir, los más inmediatos perseguidores? La verdad: el verano pasado pocos daban un duro por Chivu y nadie se habría imaginado una clasificación como esta que, sí, es provisional, pero habla de una temporada por encima de cualquier expectativa.
Una sobre el VAR, paciencia. Mejor dicho, sobre Open VAR, célebre programa en el que los árbitros —o más bien la cúpula arbitral— se autoexculpan y hasta la semana que viene. El hecho es que ese parte semanal ya no basta para calmar a la afición por una razón obvia: ya no hay confianza. Caso del otro día en el Franchi: mano de Pongracic en plena área y Colombo deja seguir. En las horas siguientes escuchamos a “expertos” decir que “eso nunca es penalti”, otros que “sí, eso es penalti claro” y otros más que “bah, se puede pitar o no”. Conclusión: cada bendita semana todos tienen razón, porque el reglamento —y, sobre todo, su aplicación— permite a cualquiera defender su tesis. Resultado: el sistema —que, por supuesto, seguirá autoexculpándose— está en colapso total.
Que el Como vaya cuarto sorprende a muchos, no a quienes siguen su hoja de ruta desde hace tiempo. ¿Logrará el conjunto del lago una increíble plaza de Champions? No es lo importante. “¿Cómo que no?”, diréis. No lo es porque en Como no hay prisas: si sale, perfecto; si no, se intentará el curso que viene. Y, mientras, el club crece. ¿En el césped? No solo. El proyecto del Como, banalizado por demasiados con el “fácil con dinero”, está despegando en todos los frentes. Un ejemplo: el merchandising. Las tiendas con sello Calcio Como brotan aquí y allá y lanzan sudaderas, zapatillas y ropa vintage cofirmada con el célebre logo que acaba en -as, que deja boquiabierto a cualquiera, sobre todo a los no aficionados del club. De ello escribe —entre otros— Sports Illustrated, no la hoja parroquial, y habla de “estilo” e “ideas innovadoras”. Del resto se encargan Fàbregas y su cuerpo técnico: jugadores fichados por X que ahora valen el doble. “Sí, pero no hay italianos”. Verdades a medias. Sí, el primer equipo es casi todo extranjero, pero la cantera está arrasando con talento italiano: de De Paoli (2008) a Pisati (2009), de Albini (2009) a Bonsignori-Goggi (2007) y Baralla (2008). Lo mejor de las promesas tricolores, para moldearlas según los principios de Cesc. ¿Sabéis en qué puesto va la Primavera? Primera. “Fácil con dinero”. Ya.
Preguntas sin respuesta: ¿qué hacía la otra noche un conocido dirigente milanés con un conocido intermediario con acento en la “o” en un conocido restaurante de Cernobbio? “Una cena”, diréis. Exacto: menú de mercado.
Salah: “Al final de temporada dejaré el Liverpool”. Voces desde Arabia aseguran que para el egipcio (255 goles en 435 partidos) hay listo un contrato por dos años a razón de 100 millones por temporada. Por allí saben ser bastante convincentes.



