Brahim Díaz busca reivindicarse. El vestuario y todo Marruecos piden respuestas
Dos meses después del penalti fallado en la final de la Copa de África contra Senegal, Brahim Diaz vuelve al primer plano con la selección de Marruecos. El talento del Real Madrid ha sido convocado para los amistosos de preparación para el Mundial 2026, empezando por el duelo ante Ecuador en Madrid, en un ambiente aún cargado de tensión y recuerdos amargos.
Su error desde los once metros —un panenka fallido en los segundos finales— quedó grabado en la memoria colectiva. Un gesto que, al menos en un primer momento, salió carísimo a los 'Leones del Atlas', antes de que la Confederación Africana de Fútbol otorgara posteriormente la victoria a Marruecos en los despachos, desatando polémicas y recursos. Dentro del vestuario, la situación fue explosiva: según varias reconstrucciones, algunos compañeros estuvieron a punto de llegar a las manos con Brahim, mientras que otros pesos pesados como Achraf Hakimi y Yassine Bounou salieron en su defensa. "Fue un momento de máxima tensión, alguno quiso encararle", contaron fuentes cercanas al equipo.
Hoy, con la llegada del nuevo seleccionador Mohamed Ouahbi, el ambiente parece haberse relajado en parte. Pese a las críticas de un sector de la afición, Brahim sigue siendo una pieza clave del proyecto, también gracias a su reciente impulso con el Real Madrid, donde ha vuelto a tener minutos y continuidad. Su futuro, tanto en la selección como a nivel de club, sigue en el aire. El Mundial 2026 es una oportunidad crucial: un escaparate ideal para reivindicarse de una vez por todas y borrar un episodio que ha marcado profundamente su imagen.



