Rafa Benítez relanza al Panathinaikos: victoria en el derbi y gran entusiasmo
Cuando Rafa Benítez aceptó el banquillo del Panathinaikos, el club ateniense estaba sumido en una profunda crisis: noveno en la liga, el camino en Europa casi echado a perder y un entorno sin confianza. Unos meses después, el panorama ha cambiado de arriba a abajo y el triunfo en el derbi ante el Olympiacos ha marcado un punto de inflexión, simbólico y tangible. El Panathinaikos ha recuperado identidad, personalidad y ambición, ha escalado hasta la quinta plaza y se ha quedado a cuatro puntos de la zona de playoff por el título. Una señal potente que ha devuelto la ilusión a una afición golpeada por un inicio de curso traumático.
El buen momento no se limita a la liga. Los verdes siguen vivos en la Europa League y han alcanzado las semifinales de la Copa de Grecia, confirmando una continuidad de resultados que hace unos meses parecía impensable. El efecto Benítez ha sido inmediato, influyendo no solo en los números, también en la mentalidad del vestuario. Clave, en este proceso de reconstrucción, el trabajo de la dirección: la llegada de Miguel Ángel Corona como director deportivo, tras su etapa en el Valencia, ha aportado estructura y visión al proyecto. Con una hoja de ruta a medio y largo plazo, el Panathinaikos ha apostado por jóvenes talentos como Andino, Jagusic y Tetteh, arropados por perfiles de experiencia internacional como Moussa Sissoko y Javi Hernández.
El objetivo está claro: recortar la brecha con Olympiacos y el AEK, dominadores del fútbol griego en los últimos años. La victoria en el derbi es el mensaje más elocuente. El Panathinaikos vuelve a hacerse oír. Y con Benítez en el banquillo, nada parece fuera de su alcance.



