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¿Por qué se inventó el fuera de juego?

¿Por qué se inventó el fuera de juego?TODOmercadoWEB.es
miércoles 24 junio 2020 00:48Editorial
de Manuel Rodríguez

Lentamente ascendió el balón en el cielo. Entonces se vio que estaba lleno el graderío. En la portería estaba el poeta solitario, pero el árbitro pitó fuera de juego. "Poemas" (1994), Günter Grass.

Una de las reglas del fútbol más controvertida, hay opiniones para todo, desde los que abogan por eliminarla sin más razonamientos y los que siempre han pensado, con D. Pedro Escartín, que “es la ley de la inteligencia en el fútbol” a la que me adhiero sin ninguna duda. Fue en el 5 de abril de 1925 cuando se modificó dicha Ley a como se la conoce actualmente y su fundamento era la de ampliar los marcadores y hacer un fútbol más atractivo. Según FIFA: “Un jugador está en una posición de fuera de juego si: se encuentra más cerca de la línea de meta contraria que el balón y el penúltimo adversario (antes se decía antepenúltimo)”. Y afina aún más: “Un jugador no está en una posición de fuera de juego si está en su propia mitad del terreno de juego”. Aparentemente claro, lo peor ha sido cuando se le han añadido decenas de criterios opinables.

El cambio súbito a la regla de los “dos oponentes” desequilibró masivamente el sistema de defensa practicado hasta entonces y la cantidad de goles anotados creció. En 1848 partidos se habían marcado 4.700 goles en los años 1924-25. En la Liga 1925-26, a iguales partidos celebrados, se le contabilizaron 6.373 goles. En 1990 se afinó la norma para considerar que “un atacante en línea con el penúltimo oponente no se encontraba en situación de fuera de juego”. Incluso se concretó que el jugador estaba habilitado si partía del propio campo. Por tanto, el juego tuvo mayor continuidad, menos fueras de juego que originaban múltiples faltas señaladas por el árbitro y el enfado de los espectadores con el aburrimiento consiguiente. O sea, el cambio de la norma facilitó una mayor agilidad en el juego y una consecución de goles que favorecía el espectáculo.

Quizás es un buen momento para recordar algunas fechas que hicieron cambiar el fútbol además del “fuera de juego”:

- 1925: De 3 a 2 hombres, para sancionar el fuera de juego.

- 1961: Se redactaron todas las 17 Reglas formando el Reglamento.

- 1990: Se prohibió la cesión del balón por parte de los jugadores a su propio portero con los pies.

- 1998: La entrada fuerte por detrás pasó a ser sancionada con tarjeta roja.

- 2000: Se han ido acumulando excesivos criterios, por ejemplo “las manos” que han incorporado complejidad al fútbol. En un partido de niños en el barrio no teníamos dudas, ahora con tanto árbitro, circulares y con VAR ya no sabemos a qué atenernos. Estamos cayendo en el “REARBITRAJE” del fútbol, sin duda un mal a solucionar cuanto antes.

Tuvo que ocurrir este desastre mundial del coronavirus para que todos deseásemos volver “a lo de antes”. En el fútbol hubo que incorporar adaptaciones para acabar las competiciones y el día 11 de junio se retomaron algunos aspectos que preservaran, sobre todo, la salud. Pero “volver a lo de antes”, afortunadamente, no consistió en transformar la “ley del fuera de juego”. Pero, muy oportuno, brillante, me pareció la reflexión de Elías Israel, (As.com, 13.junio.2020): “El regreso a los orígenes: “La esencia del fútbol. El vacío de las gradas impone casi más que el lleno. El estadio como lugar de peregrinación ha cambiado la mística de este deporte. El espectáculo pierde su alma, el sentimiento de los aficionados que planea en el ambiente, que se expresa en sus gritos, en sus ánimos o en sus silencios, a veces se superpone al propio juego. No debería ser así. Nunca fue lo mismo el envoltorio que el regalo. La esencia sigue estando en el balón, en los veintidós que juegan, en el árbitro o en las porterías. Detrás de ese look desangelado solo se vislumbran los inicios de cualquier futbolista. El fútbol, con público o sin él, no deja de ser una bendición, con partidos buenos y partidos malos por la desigualdad entre los contendientes”.

Y siguió reflexionando: “El sonido impostado. La única realidad, más allá de la narración radiofónica, tiene que ver con los gritos de los entrenadores, que tendrán que aprender a medir sus palabras porque ahora se escucha todo y el peso de los jugadores del banquillo, cuyo eco es lo que realmente escuchan sus compañeros sobre el verde, la única referencia exterior para el que está sobre el campo en ese viaje al pasado cuando los futbolistas militaban en categorías inferiores, con apenas 100 personas en la grada. Todo lo impostado no le ha funcionado a la retransmisión televisiva. Las nuevas generaciones exigen entretenimiento o verdad. No hay término medio. Eso, además de hacerles partícipes del espectáculo a través de la segunda pantalla de su móvil, es innegociable para que algo les interese. Ni en el verde, ni en la cafetería ni en el sofá caben las medias verdades de los sonidos enlatados”.

No obstante, una vez reiniciada la competición, es un excelente punto de partida que supone recobrar nuestra ilusión y, aunque echemos en falta el público, nosotros estamos entrenados para ver el juego en las televisiones y ya habrá tiempo de acudir a los Estadios. Porque el fútbol, sin público, está en fuera de juego….

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