Menu
1ª División2ª División A2ª División BEuropaLatinoaméricaOtras noticias
CalendarioNetworkRedacciónContactos
Canal Primera División
AlmeriaAthleticAtletico MadridBarcelonaCadizCelta VigoElcheEspanyolGetafeGironaMallorcaOsasunaRayo VallecanoReal BetisReal MadridReal SociedadReal ValladolidSevillaValenciaVillarreal

La "emoción" del fútbol

La "emoción" del fútbolTODOmercadoWEB.es
sábado 19 marzo 2022, 01:00Editorial
de Manuel Rodríguez
“Inteligencia es la capacidad de dirigir bien el comportamiento, eligiendo las metas, aprovechando la información y regulando las emociones”. (José Antonio Marina).

En un partido de fútbol pueden experimentarse muchas emociones diferentes. Son variopintas igual que la personalidad de los hombres que disfrutan del juego. Y nada mejor que buscar las expresiones de hombres versados acerca de las distintas emociones que a mi me gusta transferirlas al mundo del fútbol:

* “No conseguirás conmover otros corazones si del corazón nada te sale”. (Goethe).

* “Nuestras emociones están ahí para ser sentidas, pero no para dominar nuestra vida, ni cegar nuestra visión, ni robar nuestro futuro, ni apagar nuestra energía, porque, al momento de hacerlo, se volverán tóxicas”. (Bernardo Stamatera).

* “Existe una clara evidencia de que las personas emocionalmente desarrolladas, es decir, las personas que gobiernan adecuadamente sus sentimientos, y asimismo saben interpretar y relacionarse efectivamente con los sentimientos de los demás, disfrutan de una situación ventajosa en todos los dominios de la vida, desde el noviazgo y las relaciones…” (Daniel Goleman).

* “Los hombres futbolistas también suelen ser los más apasionados, dejémosnos contagiar con su entusiasmo”. (Anónimo).

* “Creo firmemente que el mejor y mayor momento de cualquier hombre, su logro más grande y su mayor satisfacción, es aquel momento sublime en que después de haber trabajado arduamente con todo su empuje, esfuerzo, dedicación y corazón a favor de una causa noble, se encuentra exhausto en el campo de batalla, ¡Victorioso!” (Vincent Lombardi).

* “Cuando el juego origina belleza, queda implícito su valor para la cultura”. (Johan Huizinga).

* “No veo el fútbol como una forma de alienación moderna, lo siento más bien como una poesía colectiva”. (Edgar Morin).

Recuerdo que en mi libro “Futbolandia: Ensoñaciones, realidades y virguerías del fútbol” dediqué un capítulo al mejor gol de la historia del fútbol, según mi opinión, “Mundial México 86” (Estando Maradona de por medio, todo se puede esperar…). Y nunca me he emocionado tanto, al describirlo. y al intentar narrarlo como lo hiciera en su momento aquel maestro de la comunicación Víctor Hugo Morales. Era la jugada sin par, el momento, la vivencia impresionante, el escenario maravilloso de una contienda singular, y las palabras que tan magistralmente supo acompañar el mito radiofónico.

Por entonces formulé una invitación a mis lectores, dicha invitación de entonces sigue vigente, es el culmen de la emoción percibida en el fútbol, intenten imitar la narración radiofónica, verán como la garganta se colapsa, falta el aire y, sin pretenderlo, por más que quieras aguantarte, las lágrimas rebosan para acabar llorando como el narrador Víctor Hugo: “¡Ahí la tiene Maradona. Le marcan dos. Pisa la pelota Maradona. Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial. Inicia el contraataque e intenta contactar con Burruchaga. Siempre Maradona. Genio, genio, genio. Ta, ta, ta, ta. Goooooool y gol. Qué golazo. Dios Santo, viva el fútbol. Golazo, Diegooooool Maradona. Estoy llorando, perdónenme. Maradona, en un recorrido memorable, en la jugada de todos los tiempos. Barrilete cósmico, ¿De qué planeta viniste, para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina? Argentina 2 – Inglaterra 0. Diegooooool, Diegooooool. Diego Armando Maradona. Gracias Dios por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 -Inglaterra 0…!”

Algo así parece excesivo, pero no deja de ser un manifiesto supremo del fútbol. Porque la emoción en un partido puede aparecer en cada momento, más bien debiera aparecer obligatoriamente…