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Por qué Yamal nunca habría despuntado en Italia: también es una cuestión de normativa

Por qué Yamal nunca habría despuntado en Italia: también es una cuestión de normativaTODOmercadoWEB.es
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Hoy a las 08:57Serie A
Raimondo De Magistris

Fue en mayo de 2025 cuando el gran Julio Velasco dijo: «Lamine Yamal en Italia no jugaría. Aquí hay desconfianza y recelo hacia los jóvenes, nunca están listos. Y además hay cierta tendencia a mirar fuera. Creo que hay que cambiar esta mentalidad: hace falta dar más confianza a los jóvenes, también en la Serie A y en la selección, para abaratar costes y aumentar la ilusión, porque los jóvenes contagian muchísima ilusión». ¿Cómo negarlo? Velasco lo clavó en pocas palabras: en un país donde la prioridad son los resultados incluso en torneos sub-8, cultivar y animar el talento no es la prioridad de quienes deberían formar a esos chicos. «Si miras torneos de base en Francia o en España» - dijo a nuestros micrófonos el agente Cheikh Fall - «escuchas a los entrenadores animarles constantemente a intentar la jugada, el regate. En Italia, en cambio, solo oyes ‘vuelve’, ‘verticaliza’. El problema no está entre los profesionales, sino en el fútbol base. Hacen falta entrenadores de verdad, capaces de enseñarles a jugar al fútbol: si uno quiere regatear, que regatee. Hay que enseñarles el control, cómo jugar la pelota, pero no hay que arrancarles el talento que llevan dentro. Hay que enseñar a los chavales a atacar y a respetar al rival. No la táctica».

El problema, por tanto, está en el crecimiento y el desarrollo del talento, pero no solo. También es una cuestión normativa. Tener en Italia a un Lamine Yamal sería bastante complicado, dado que es un español de segunda generación: nacido en 2007 en Cataluña, de padre marroquí y madre originaria de Guinea Ecuatorial.
Cheikh Fall sigue a varios chicos nacidos en Italia de padres extranjeros. Es el agente de Issa Doumbia, centrocampista italiano de padres marfileños. Hoy, el de 2003 juega en el Venezia FC y participó en el último Europeo sub-21 con la camiseta de Italia. «Pero solo porque» - prosigue - «yo había hecho constar que tenía pasaporte italiano; de lo contrario, se habría dado por hecho que no podía ser convocado».

La integración es un problema que afecta no solo a la sociedad italiana, sino también al deporte. Y tiene consecuencias prácticas. Es la cuestión del ius soli y en Italia no basta con nacer en el país para tener la nacionalidad italiana. Si un niño nace en Italia de padres extranjeros que están en el país solo con permiso de residencia, debe esperar a los 18 años para solicitar el pasaporte. Y sin pasaporte no puedes empezar a formar parte de las selecciones inferiores. Yamal, en cambio, empezó a jugar con España desde la sub-15. «En España no tienes que esperar a los 18; en Francia, lo mismo» - prosigue Fall -. «Si fuera italiano, Yamal antes de los 18 no habría podido formar parte de ninguna selección juvenil. Solo podría haber jugado con Marruecos o con Guinea Ecuatorial. Luego, eso sí, se pueden naturalizar con facilidad futbolistas que nunca han vivido en nuestro país, pero tienen un abuelo que dejó Italia hace 80 años. ¿No es un sinsentido? La verdad es que en Italia seguimos impidiendo la integración y, con estas barreras, seguiremos viendo situaciones así. Bastaría con aceptar la realidad, también porque en Italia son ya principalmente los extranjeros quienes tienen hijos. Es un hecho, igual de claro que hay que cambiar la normativa sobre el ius soli. Así no funciona».

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