Arranca el año cero: ¿Gravina ha dimitido... de verdad? ¿Triunfará su plan B, un regreso de los de siempre o una sorpresa sonada? El seleccionador, entre giros de guion y grandes nombres que no hay que descartar
Aunque ya se hayan secado las lágrimas. Aunque la sangre ya no hierva de rabia. Incluso ahora, cuando ese poso amargo se va diluyendo poco a poco, la impresión permanece viva. Esta Italia empequeñecida, esta selección, nos ha robado un sueño. Nos ha negado la posibilidad de guardar recuerdos, de fijar para siempre anclas en el mar agitado de nuestras vidas. Cerrad los ojos: ¿recordáis dónde estabais cuando Francesco Toldo paró aquellos penaltis a Holanda? ¿A quién abrazasteis cuando Fabio Grosso nos regaló un llanto enorme bajo los cielos de Berlín? Y así, querido lector, ¿aún evocas aquel tiempo de tu vida mortal, cuando la belleza resplandecía?
¿Gravina ha dimitido... de verdad? Gabriele Gravina ha dimitido; el 22 de junio habrá elecciones para el presidente federal, pero ojo, que esto no ha terminado (ni para Gravina). Se aferró al sillón, al que llegó con una elección a la manera norcoreana. Decidir no decidir y, después, chocar con lo inevitable, empujado por susurros y presiones de la política. Atención, porque no está todo dicho. La jugada del político Gabriele Gravina parece clara: dimitir, sí, pero ahora "esperar" y trabajar por un nombre que nazca de sus grandes electores. Giancarlo Abete por encima de todos, luego Matteo Marani (centrado, eso sí, en su labor al frente de la Lega Pro) o Paolo Bedin desde la Serie B. Y el abogado Giancarlo Viglione seguiría teniendo un papel de peso.
Las alternativas Más que alternativas: hablamos de pesos pesados. Giovanni Malagò, ex número uno del deporte italiano y deus ex machina de los Juegos de Milán-Cortina como presidente de la Fundación, es el primer nombre. El primerísimo. Falta por ver, eso sí, cuál sería su sintonía con Andrea Abodi, ministro de Deportes, históricamente y también recientemente, nada idílica. Muchos confluirían en el nombre de Malagò, pero... Antes haría falta que el deporte italiano interviniera (¿lo hará?) esta Federación o que sus estamentos decidieran que ha llegado la hora de dar un paso adelante en la historia del balón. O bien... Giuseppe Marotta, presidente del Inter FC. Tiene la espalda ancha para soportar los venenos iniciales tras su etapa en el Inter FC. "Marotta League" es un apelativo del que sabría sacudirse pronto. Y quién sabe si, entre tantos litigantes, el calcio italiano no decide converger en un nombre nuevo...
¿Y el seleccionador?
Sí, el post Gennaro Gattuso ya ha arrancado. Susurros federales: Giancarlo Abete (¡sic!) ya ha contactado de forma informal con Roberto Mancini para un posible regreso sonado tras la fuga dorada a Arabia Saudí. Antonio Conte gusta a muchos, pero ábrete cielo con lo que podría pasar con el SSC Napoli y con Aurelio De Laurentiis, que ya ha dado su apoyo público a Malagò. Y entonces, más susurros, más charlas desde la Federación: esta vez, ¿Claudio Ranieri, asesor de los Friedkin en la AS Roma, aceptaría un papel? ¿O Massimiliano Allegri, que tras años en los banquillos, después de sus temporadas en el AC Milan, podría recibir una llamada importante de la Federación? Quien conoce al técnico de Livorno sabe que jamás le haría una faena a Gattuso, pero las elecciones del 22 de junio están a la vuelta de la esquina. Y habrá que tomar una decisión. El terremoto que eso podría desatar, después, en todas las plazas de Italia...



