Llega la hora de la profesionalización arbitral: el plan de Gravina y los escenarios de futuro
El plan para acelerar la profesionalización del arbitraje ya está en marcha. Tras la mesa técnica de la semana pasada, ayer el presidente de la FIGC, Gabriele Gravina, reunió a los árbitros, con la presencia del vicepresidente vicario de la AIA, Massini, y del designador arbitral Rocchi. La reforma prioriza el mérito y busca elevar el nivel de un colectivo en apuros: el modelo es la Premier League y la PGMOL (Professional Game Match Official Limited).
El profesionalismo afectará a los árbitros de la Serie A y la Serie B; a partir de la tercera categoría seguirán bajo la AIA. La nueva entidad contará con un presupuesto inicial de 20 millones, que en su mayor parte procederán de la FIGC. El objetivo es arrancar ya en 2026-27, también para cortar de raíz las polémicas que han estallado en los últimos meses.
El tamaño de la plantilla está por definir: las cifras actuales (40 árbitros, 66 asistentes y 24 árbitros de VAR) podrían revisarse. Cada temporada se establecerá un proceso de promoción de los colegiados procedentes de la 'cantera' de la Serie C. Tras un primer periodo, los colegiados pasarán a estar vinculados con un contrato laboral de duración determinada (que incluirá también los derechos de imagen, hoy gestionados por separado), de modo que percibirán un salario independiente del número de partidos que arbitren.



