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Gattuso no seguirá como seleccionador de Italia: tiene su parte de culpa, pero que nadie dispare contra el último responsable

Gattuso no seguirá como seleccionador de Italia: tiene su parte de culpa, pero que nadie dispare contra el último responsableTODOmercadoWEB.es
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Hoy a las 08:10Serie A
Ivan Cardia

Las lágrimas de Gennaro Gattuso son las de quien, como siempre en su carrera, luchó y creyó hasta el final. Campeón del mundo como futbolista, Rino no ha logrado la empresa —que lo era, tras el KO de Oslo ante Noruega— de llevar de nuevo a la selección italiana al Mundial. Le devolvió garra, pero no la calidad ni el carácter que tanto necesitaba. Al final, claudicó ante la 'traición' —deportiva, se entiende— de Bastoni, uno de los jugadores símbolo de esta selección, que se encogió ante el frío de Zenica después de 45 días de pitos por todo el país.

Gattuso ya no seguirá como seleccionador. Ayer no se mojó; Gabriele Gravina dijo que le pedirá que continúe en el cargo. Todos saben que tiene más o menos las mismas opciones que Italia de ser repescada. El meteorito ya ha caído; la revolución está a la vuelta de la esquina. Le tocará a la Federación Italiana (FIGC), e inevitablemente también al banquillo de Italia. Mancini aguantó el golpe de una clasificación fallida, pero tenía a su favor la Eurocopa conquistada. Y al final también se marchó, eso sí, atraído por los petrodólares saudíes.

Rino tiene su parte de culpa. Pero que nadie dispare. Las responsabilidades de Gattuso, a nivel técnico, existen. En más de un caso ignoró por completo lo que estaba contando el campeonato: Raspadori y Chiesa están firmando temporadas claramente peores que otros excluidos, y el extremo del Liverpool al final ni siquiera dijo que sí. El seleccionador apostó por el bloque, pero llevó a la repesca a una Italia sin futbolistas de desequilibrio y sprint, sin capacidad para encarar y romper líneas, fundamentales ante rivales inferiores como Bosnia e Irlanda del Norte. Incluso en el partido en sí, no todas las decisiones fueron acertadas: difícil explicar que prescindiera de Kean, aunque llegó cuando el desaguisado de Bastoni ya estaba hecho. Hay culpas, inútil negarlo. Al mismo tiempo, es el último de los responsables: aceptó una apuesta casi perdida y creyó en ella. En total, quizá ni un mes de trabajo con el grupo de Italia, y tampoco recibió el más mínimo empujón desde la Serie A. Su 'culpa' fue creer, aun así. Se despedirá, pero no merece la picota.

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