España, Yugoslavia, Rusia: cuando la guerra cambia la geografía del fútbol
Irán está a un paso de renunciar al próximo Mundial de fútbol. En esa línea van las recientes declaraciones del ministro de Deportes iraní, Ahmad Donjamali, que habló de «cero opciones» de participar en la Copa del Mundo, prevista en Estados Unidos, Canadá y México. A la espera de saber si la decisión se hará oficial —la situación política del país es, obviamente, uno de los muchos frentes abiertos—, no sería la primera vez que la guerra irrumpe en el fútbol y cambia la geografía del fútbol.
El caso más célebre, también por el resultado deportivo que provocó, es el de la Eurocopa 1992. Yugoslavia, desintegrada entre 1991 y 1992, fue excluida por el conflicto ligado a la disolución del país y por las sanciones de la ONU. En su lugar entró Dinamarca, y no se quedó ahí: dirigida por el seleccionador Richard Møller Nielsen, la selección danesa obró la gesta de levantar el título. Las repúblicas de la antigua Yugoslavia, dicho sea de paso, ni siquiera disputaron la posterior fase de clasificación para el Mundial de USA 94.
En esa misma Euro de 1992 sí participó la Unión Soviética, disuelta en 1991, pero bajo la denominación de Comunidad de Estados Independientes (CEI), selección representativa de la organización internacional formada por nueve de las antiguas repúblicas soviéticas, que a partir de ahí pasaron a competir por su cuenta. Más reciente es, claro, el caso de Rusia: tras la invasión de Ucrania, fue excluida de la repesca para el Mundial 2022 (debía medirse a Polonia), así como de la fase de clasificación para la Eurocopa 2024 y el Mundial 2026. Más atrás en el tiempo, otras exclusiones por causas bélicas. En los 90 lo padeció durante años Irak, en el marco de las sanciones internacionales tras la Guerra del Golfo. Conflictos y problemas logísticos también limitaron seriamente a la selección de Afganistán a comienzos de los 2000.
Hay que mirar aún más atrás para encontrar otros casos sonados. España, por ejemplo, quedó fuera del Mundial de 1938 a causa de la Guerra Civil que desembocaría en la dictadura de Francisco Franco. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Alemania Occidental y Japón fueron excluidos del Mundial de 1950. Tampoco participó India, aunque no por motivos bélicos: la leyenda dice que sus futbolistas querían jugar descalzos; en realidad, los principales obstáculos fueron logísticos (el torneo se disputaba en Brasil). En esa misma edición renunciaron —aunque ya al margen de la guerra— Escocia (se había clasificado como segunda en el British Home Championship y había anunciado que acudiría solo si era campeona) y Francia, en protesta por la organización del torneo, así como Turquía por razones económicas.



