Ac Milan: el trabajo de Allegri (y la opción Real Madrid). Inter FC, la memoria corta con los nerazzurri de Chivu. La Juve, Spalletti y la importancia de la renovación. De Rossi, el VAR y la lección del Bayern
Arrancamoss con una errata. Si os habéis dado cuenta significa que estáis atentos y, por tanto, bien. Si no os habeis dado cuenta, que sepáis que ya he colado dos para vederr si estabais atentos. Y ya van tres. Basta, el jueguecito ya ha cansado de sobra.
Y vamos al fútbol. A lo nuestro. A las polémiquitas. Al caos que tanto nos gusta aunque digamos que “no, no lo queremos, dadnos un fútbol mejor”. Sí, claro, cómo no.
En el conocido programa en el que los árbitros se absuelven a sí mismos han dicho: “Ricci en el derbi no cometió ningún penalti”. Y hay que escuchar y aceptar lo que dicen. Porque no te pueden gustar solo cuando te dan la razón. Así que, ok, todo correcto.
¿También en el Lecce-Cremonese? Sí, dicen que ahí también estuvieron finos. Que es lo justo porque “el VAR no debía intervenir”. El mismo VAR que hasta hace dos semanas se metía en todo, pero ahora ya no, solo en caso de error claro y manifiesto. Antes podía intervenir incluso sin error evidente. Pero antes de eso no, no podía. Esta temporada, de hecho, lo han cambiado mil veces: “No debe intervenir salvo en casos excepcionales”, luego “tiene que dialogar más con el colegiado”, también “no debe interferir con la decisión de campo salvo error clamoroso” y, al rato, “debe aportar”. Que sí. Que no. Que sí. Que no. Y a veces el linier puede y debe echar una mano. O no, qué va. En fin.
En ese mismo programa en el que los árbitros se absuelven a sí mismos deberían admitir que sí, casi siempre tienen razón, pero en relación con un protocolo que, de forma nada oficial y del todo inaceptable, esta temporada se ha retorcido demasiadas veces. Eso solo genera confusión en los aficionados que miran… y, sobre todo, en los propios árbitros o en los árbitros de VAR, que ya no saben a qué protocolo de chichinabo agarrarse: ¿al último? ¿Al penúltimo? ¿Al próximo? Quién sabe.
El Como. Al Como lo resumimos con un ejemplo (uno entre tantos): Lucas Da Cunha, 24 años, fichado por 400.000 euros en enero de 2023 y entre los mejores centrocampistas del campeonato. Dicen: “¿El Como? Fácil con dinero”. Y dicen tonterías. Y mientras las dicen, el Como multiplica el valor de cada euro invertido. Y eso vale al margen del sueño de acabar cuartos. “Fácil con dinero”. No: fácil cuando sabes gastarlo.
De Rossi. A De Rossi lo resumimos con los 90 minutos del Genoa-AS Roma 2-1. Sale el once del Grifone y la gente se lleva las manos a la cabeza: “¿Pero qué once es este? ¿Se va a dejar?” Pues no. Simplemente, De Rossi demuestra que es un estratega enorme, le da un baño táctico al mucho más veterano Gasperini y, en el partido que en su día le costó el puesto en giallorosso, enseña que es grande: gran gestor, gran psicólogo, gran promesa del banquillo.
Allegri. Allegri es una sorpresa solo para quien no ha entendido quién es Allegri: uno de los mejores técnicos en circulación desde hace tiempo. Si pensáis “su Ac Milan no juega bien”, estáis limitando el análisis a un aspecto que, sí, tiene su importancia, pero llega muy después de otras cuestiones. ¿Allegri logra transmitir su idea de fútbol? Y tanto. ¿Es bueno leyendo los partidos y gestionando los 90 minutos? Muchísimo: detecta puntos fuertes y débiles del rival mejor que nadie. ¿Comunica bien? Sí: casi nunca se mete en jardines y no se agarra a los excusómetros, ni cuando podría. ¿Potencia a cada pieza de su plantilla? Sí: no excluye a nadie y trabaja con lo que hay. Y por eso le corteja el Real Madrid (sí, es así).
La Juve está a punto de anunciar la renovación de Spalletti y hace de maravilla. Decisión obligada al margen de cómo termine la temporada y que distingue a una dirigencia fuerte de otra que se deja llevar por los resultados. Logre o no la Juve plaza para la próxima Champions, necesita sí o sí un líder capaz de construir algo sólido. Y ese líder ya lo tiene. El resto pasa por garantizar en el próximo mercado no tanto gasto, sino un mínimo de lógica tras ventanas con muchos nombres rutilantes pero muy poco funcionales.
La AS Roma. La AS Roma vive un choque entre un técnico buenísimo pero eternamente insatisfecho y una dirigencia disponible pero también en aprietos precisamente por esa insatisfacción eterna. Gasp es un fenómeno que no deja de exigir y no se da cuenta de que lo que le han dado ya es muchísimo. Al final de temporada es probable que llegue un cruce importante: una AS Roma con Gasp pero sin Massara, o una AS Roma con Massara pero sin Gasp. Más probable la primera (y ojo con Giuntoli).
El Inter FC. El 30 de junio de 2025, el Inter FC del técnico “debutante” Cristian Chivu cae en octavos del Mundial de Clubes ante Fluminense. El ambiente no es el mejor y, antes del “rompan filas”, el capitán Lautaro Martínez intenta agitar el vestuario: “Mi mensaje es claro: quien no quiera seguir en el Inter, que se marche; aquí hay que pelear por objetivos importantes”. Buena parte de la opinión pública es durísima, habla de “equipo roto”, “grupo a la deriva” y pronostica un futuro más negro que nerazzurro. Curioso: son los mismos que hoy minimizan el liderato con +7 sobre el segundo y sueltan un “qué feo juega el Inter”. Ese +7 no es un objetivo cumplido, pero eso de “qué feo Inter”, dicho por quienes hace solo ocho meses anunciaban el apocalipsis deportivo… da para sonreír.
Dos cosas sobre el Atalanta-Bayern 1-6
1. Que el Bayern esté en otra galaxia no es noticia de ayer. Y en Europa, además, los alemanes están bien acompañados. La desastrosa final de Múnich arrasó con cualquier razonamiento sensato, pero la verdad es que, tal y como está nuestro fútbol (no bien), las dos finales en tres años del Inter FC fueron un auténtico milagro deportivo.
2. Los aplausos de la afición de la Dea son los de quien en los últimos años ha vivido momentos maravillosos pero no olvida de dónde partió. Son los aplausos de una grada madura que sabe ser agradecida incluso después de un 1-6. Algo realmente bonito. Y nada, pero nada, obvio.



