AS Roma: la lesión de Dovbyk complica los planes de Gasperini y Massara: ahora es más difícil reforzarse
Si Gian Piero Gasperini y Frederic Massara no siempre están en sintonía, en algo sí coincidirán: la lesión de Artem Dovbyk no podía llegar en peor momento. El delantero ucraniano de la AS Roma tendrá que pasar por el quirófano tras la lesión sufrida en Reyes ante el Lecce, y no volverá a los terrenos de juego antes de un par de meses. Es un frenazo importante en la hoja de ruta del conjunto romanista, y no precisamente por la confianza que Gasp tenga en el jugador.
Con Dovbyk, el técnico de Grugliasco ha apostado de forma intermitente, sin estar del todo convencido —como buena parte de la afición, pese a que el curso pasado firmó doble dígito—: trece partidos de Liga, solo tres como titular y tres goles. En los últimos días, Gasp ha recibido dos refuerzos que le cierran aún más el hueco: primero Robinio Vaz y, sobre todo, Donyell Malen. Altas que, y ahí está la clave, debían convertir a Dovbyk en moneda de cambio.
El ex entrenador del Atalanta, siempre partidario de tener un punta más de los que ya tiene, pide otro refuerzo arriba. Un objetivo —no necesariamente un '9', aunque en las últimas horas ha vuelto a sonar también Joshua Zirkzee— en el que trabaja Massara, pero que se aleja. Tras las últimas incorporaciones, la consigna, condicionada por la gestión tanto de la plantilla como de las cuentas, había sido clarísima: si entra uno, sale otro. Dovbyk se cae del radar, como mínimo hasta mediados de marzo. Y en este contexto es poco menos que imposible encontrarle comprador.



