“Ampliaría el Mundial a 96”. Boniek ironiza, pero Infantino no anda lejos: plan XL para 2030
“Si me presentara como posible presidente de la FIFA, propondría un Mundial con 96 selecciones, así me vota todo el mundo”. Zbigniew Boniek lo dice en tono de broma, pero no del todo. Es una verdad dicha a regañadientes, pronunciada en Radio Anch'io Sport por el exdelantero polaco, que como ex vicepresidente de la UEFA —no fue renovado en la última tanda, pero sigue muy cercano a Ceferin, que le incorporó en 2021— conoce perfectamente lo que hay en juego y no ahorra un dardo hacia la FIFA: “Es una cuestión política, de dinero”.
Boniek bromea, pero Gianni Infantino no anda lejos. Los Mundiales XXL son una tendencia real en la FIFA, a la caza de consenso e ingresos televisivos, sin reparos en devorar otras competiciones —como ha pasado con el nuevo Mundial de Clubes— y quizá incluso a costa de bajar el nivel. Antes siquiera de comprobar el efecto de la ampliación a 48 selecciones (la edición de 2026 será la primera en disputarse con este formato), en Zúrich llevan tiempo estudiando otro paso más.
¿Sesenta y cuatro en 2030? El plan pasa por ampliar de nuevo, quizá no a 96, pero sí a 64 selecciones, de cara a la edición que se celebrará en 2030 y que abarcará tres continentes: arrancará en Sudamérica y luego se jugará entre España, Portugal y Marruecos. Infantino trabaja en ello, y no precisamente en la sombra: en septiembre lo abordó en la sede de la FIFA en Nueva York, en la Trump Tower, con los presidentes de las federaciones sudamericanas, los más favorables al proyecto. La propuesta está formalmente sobre la mesa desde marzo de 2025, presentada por los jefes de Estado de Paraguay y Uruguay y, en general, respaldada también por la CONMEBOL, la confederación sudamericana. La idea no convence a todos: la UEFA es firmemente contraria, y también la Concacaf (Norteamérica) ha expresado posturas críticas, aunque más flexibles, en parte por la excelente relación entre Infantino y Donald Trump. Mucho dependerá de la confederación asiática: la iniciativa seduce a Arabia Saudí —que albergará el Mundial en 2034—, pero dentro de la AFC podría empujar en sentido contrario el Catar de Nasser Al-Khelaïfi, a su vez muy cercano a Ceferin.



