PSG: Dembélé, siempre en el centro del proyecto, pero su renovación corre el riesgo de convertirse en un obstáculo
Ousmane Dembélé es, sin duda, uno de los futbolistas más decisivos del fútbol europeo. El Balón de Oro alzado al cielo hace pocos meses no fue casualidad y certificó una evolución exponencial, rematada con un 2025 perfecto. En el PSG, el francés no es solo una estrella: es una pieza clave del proyecto deportivo, capaz de influir en el juego y en el ánimo del vestuario. Su importancia no decae ni frente a los problemas físicos que le han lastrado esta temporada: en 19 partidos entre liga y copas suma 8 goles y 5 asistencias, prueba de que, cuando está sobre el césped, el nivel del equipo sube de inmediato.
Aun así, como suele ocurrir con los grandes talentos, la gestión del contrato amenaza con convertirse en un obstáculo. El PSG ha puesto sobre la mesa una propuesta importante —30 millones anuales más bonus—, pero Dembélé pide el doble, convencido de su valor. El asunto se complica además por la política salarial del club, que pretende vincular parte del sueldo a los partidos disputados. Para un futbolista como él, acostumbrado a rendir al máximo cuando pisa el verde y a marcar diferencias sin medias tintas, esa condición puede resultar frustrante.
No es la primera vez que Dembélé se ve inmerso en una negociación larga y de vaivenes: ya ocurrió en el FC Barcelona y ahora en el PSG la historia amenaza con repetirse. En una temporada más enrevesada de lo previsto, con el RC Lens liderando la Ligue 1 y el pase a octavos de la Champions por asegurar, alargar el culebrón del contrato puede convertirse en un freno real para cumplir los objetivos.
Luis Enrique y la cúpula del club lo saben bien: Dembélé no es un futbolista cualquiera. Es el que te cambia los partidos, firma goles decisivos y aporta carácter al equipo en los momentos de presión. Pero la negociación debe cerrarse rápido, sin titubeos. Cada día de indecisión puede generar distracciones, tensiones internas e incertidumbres que un club como el PSG, ambicioso y siempre bajo los focos, no se puede permitir. La lección es clara: cuando se trata de un campeón del calibre de Dembélé, el tiempo se vuelve oro. El PSG debe encontrar un acuerdo que respete las pretensiones del jugador y, al mismo tiempo, sea coherente con su política salarial, para garantizar la continuidad que el equipo necesita.



