El Real gana con sufrimiento; el efecto Arbeloa aún no se nota: "No soy Gandalf el Blanco"
Después del sufrido triunfo del Real Madrid ante el Rayo Vallecano (2-1), llegado en los minutos finales gracias a un penalti convertido por Kylian Mbappé, Alvaro Arbeloa analizó la actuación de su equipo con claridad y una buena dosis de ironía. En rueda de prensa, el técnico español no ocultó las dificultades que han vivido los blancos desde el inicio de su etapa en el banquillo, aunque evitó los tonos dramáticos.
La victoria permitió al Real alejar, al menos de forma temporal, el fantasma de la crisis, tras la dura derrota encajada en Lisboa ante el Benfica en Champions (4-2), vivida como una auténtica humillación. En el Santiago Bernabéu, sin embargo, el triunfo también fue recibido con pitos, señal de un ambiente nada tranquilo. "Ha sido un partido durísimo, una auténtica batalla de nervios y de voluntad. Necesitábamos el apoyo de la afición; sin ellos habría sido imposible. Merecíamos marcar antes y estoy muy satisfecho con el compromiso que han mostrado los chicos. No ha sido sencillo, pero lo hemos sacado adelante".
Llegado el pasado 12 de enero para ocupar el lugar de Xabi Alonso, Arbeloa fue preguntado también por el balance de sus seis primeros partidos al frente del Real (cuatro victorias y dos derrotas). El exdefensa tiró de humor para responder: "No soy Gandalf el Blanco", dijo sonriendo, citando al célebre personaje de Tolkien. Y dejó el mensaje clave: "Lo que les pido a mis jugadores lo veo: actitud y compromiso. Pero la calidad por sí sola no basta. Hace falta continuidad. En el Real Madrid hay que ser superiores a cualquiera, sea el Rayo, el Villarreal o el Valencia".



