Una Juventus para aplaudir pese a todo: se derrumba en la prórroga (3-2). El Galatasaray, a octavos de Champions
La Juventus se queda a un paso de la gran remontada ante el Galatasaray; el partido de vuelta del playoff de la Liga de Campeones termina 3-2 en la prórroga.
Mucha intensidad desde los primeros compases, también porque la Juventus necesita encarrilar el duelo de inmediato, también en lo anímico. En los diez primeros minutos se ven varios remates de cabeza desviados en ambas áreas; el primero en encontrar portería es Osimhen, pero ahí aparece Perin, que sustituye a Di Gregorio bajo palos como estaba previsto tras las feroces polémicas en redes después de lo de Como. A mitad de la primera parte, Locatelli intenta tirar del equipo, pero se topa con Cakir. Los turcos tratan de enfriar el ritmo jugando pronto también con el reloj, lo que desata las protestas de Spalletti con el cuarto árbitro. Yildiz tarda en entrar en juego, pero la primera vez que lo consigue —pasada la media hora— está cerca de sorprender a Cakir. Hacía falta un chispazo para romper el bloqueo y llega en el 37': penalti provocado por Thuram (falta de Torreira) y transformado por el capitán Locatelli. Con el 1-0, se enciende también el Stadium, en el intento de empujar a la Vecchia Signora hacia la gesta. Hasta el descanso, nada más.
A la vuelta no hay cambios, al menos no en los once sobre el césped. Lo que sí cambia, y de forma drástica, es el guion del Juventus-Galatasaray: a los 3 minutos de la reanudación, los bianconeri se quedan con diez, como ya ocurrió en la ida. Y si en Estambul fue Cabal, en Turín es Kelly (ya protagonista negativo la semana pasada) quien es expulsado con roja directa, una decisión que parece demasiado severa. El inglés, en cualquier caso, ya estaba amonestado y se exponía a la segunda amarilla. Pese a la inferioridad, la Juventus intenta no bajar su presión ofensiva. El Galatasaray, en cambio, se ve demasiado reforzado por la superioridad numérica y acaba acomodándose. Eso desemboca en el 2-0 de la Juventus, obra de Gatti en el 69' a balón parado. Un gol que refuerza a todo el entorno bianconero e instala el miedo en las piernas de los turcos. El Gala se encoge y se repliega, dejando campo a los asaltos de la Juve. La Vecchia Signora empieza a creérselo, y con razón, porque a diez del 90' llega la recompensa, firmada por un McKennie cada vez más esencial en el proyecto bianconero. En el descuento vuelve a asomar el Gala, pero sin crear amenazas reales. El resultado de los 90 minutos de la vuelta dice 3-0; para saber quién va a octavos, hay prórroga.
La prórroga plantea un escenario muy particular, en el que parece que puede pasar de todo. En el 97', le cae a Zhegrova, zurdo, la pelota del posible 4-0, pero el kosovar se ablanda ante Cakir y abre demasiado su remate con la izquierda. Gol fallado, gol encajado, dice una vieja ley del fútbol, que se confirma en el añadido de la primera parte de la prórroga: Osimhen, al límite del fuera de juego tras pase de Icardi, bate a Perin para el 3-1. Al inicio del segundo tiempo extra, Spalletti se juega las últimas bazas que le quedan, pero el tanto recibido le ha cortado las piernas a la Signora. Y en el 119' llega también el 3-2, firmado por Baris Alper Yilmaz. Aunque la Juventus solo rozó la gesta y cae de la Liga de Campeones, los aficionados del Stadium han apreciado el esfuerzo y despiden
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