Polémica arbitral en Bérgamo: Fabbri no contenta a nadie, pero el Atalanta mereció el triunfo ante el AS Roma
Otro capítulo, otra polémica arbitral. El sábado de Serie A se cerró con Atalanta-AS Roma, un partido que debía ser el relato del regreso de Gasperini a Bérgamo, pero que acabó teniendo en Michael Fabbri —el árbitro— a su gran protagonista. Como cada vez sucede más en la máxima categoría italiana, más allá del VAR.
Fabbri no deja contento a nadie. La primera parte estuvo marcada por dos largas revisiones, hasta el punto de que se fue hasta el 53, con ocho de añadido. En el foco, los dos goles de la Dea: el primero, validado, de Scalvini; el segundo, anulado, de Scamacca. Ambas decisiones encendieron a los perjudicados: Gasperini y Svilar criticaron con dureza la concesión del primer tanto, al entender que Scalvini toca al portero, que termina perdiendo la pelota. Una valoración compartida por Luca Marelli, aunque las imágenes parecen mostrar que Svilar es obstaculizado por el toque de un compañero, en concreto Rensch. El tanto anulado a la Dea por posición de fuera de juego activa sí enfadó a Palladino, que argumentó que lo de Hermoso —que perdió el balón— era una jugada deliberada. Ahí está la clave: se suele decir que, si enfadas a ambos contendientes, es que has estado bien. Y, en este caso, con dos acciones al límite, quizá sea así.
Antes de la polémica arbitral, sin embargo, hablan los números. Y los de Atalanta-AS Roma retratan un partido que la Dea mereció, en líneas generales, ganar. El primer dato, los xG (goles esperados): 1,88 para el Atalanta por 0,78 para el AS Roma. Los locales también mandaron en tiros totales (13 a 10) y en ocasiones claras (3 a 1). Mejor el AS Roma en tiros a puerta (4 a 2), pero la falta de pegada de su ataque salta a la vista.



