Media hora de Chi l’ha visto? y luego, gol tras más de dos meses: Gudmundsson puede volver a arrancar desde el penalti
Un gol desde el punto de penalti puede cambiar la lectura del partido de un futbolista. Rotundamente sí: es lo que marca la diferencia. Especialmente en noches como la de la ACF Fiorentina que, en otro encuentro torcido de una temporada para olvidar, estuvo a punto de atascarse en casa ante el Raków, cuarto clasificado de la liga polaca. El tanto de la victoria, aunque con méritos circunscritos a la ejecución de la pena máxima, lo firmó Albert Gudmundsson, quizá la mejor fotografía de todo el curso viola. Con ocho goles esta temporada, logra la "proeza" de ser el segundo máximo goleador del equipo, por detrás de Moise Kean, y a la vez la gran decepción del curso, también por detrás de Moise Kean.
Una actuación de terror. Entró en el 59' por Fazzini y Gudmundsson, en realidad, no jugó bien. Es más, prácticamente no jugó: once toques, ningún regate intentado, apenas dos conducciones (12,5 metros en total) y una pérdida de balón. Solo cinco pases completados, ninguno especialmente brillante. Actuación gris; y luego, el gol.
Un gol que, en cualquier caso, había que convertir. El ex del Genoa CFC lo transformó con frialdad —quizá demasiada: disparo no potente pero muy ajustado— y volvió a ver puerta. Llevaba más de dos meses sin marcar: el último llegó el 7 de enero, en el 2-2 ante la SS Lazio. Ya suena a tópico en una temporada de muchos amagos de reacción, ninguno de ellos cuajado. Pero Gud puede volver a arrancar desde ese penalti.



