Inter FC, la caída en picado de Barella da escalofríos: otro problema por resolver para Chivu
La que debía ser una noche mágica para el Inter FC se convirtió en una gélida pesadilla teñida de amarillo. El Bodø/Glimt conquistó también San Siro y repitió sus triunfos ante los interistas en el doble cruce de los play-off de la Champions League, sellando el billete a octavos de final.
Una clasificación, la de los noruegos, que no tuvo nada de casual y, más bien, dejó al descubierto las carencias de los interistas, rematada por el fallo garrafal de Akanji en la salida de balón que abrió la autopista hacia la portería de Sommer para el 1-2 definitivo. Sin Lautaro, faltaron los líderes: Nicolò Barella y Marcus Thuram, especialmente. Aquellos protagonistas en las noches ante Bayern y Barça de la pasada temporada, que llevaron al conjunto interista a la final de la Champions, quedaron esta vez engullidos por el partido más importante de 2026. La involución del centrocampista y segundo capitán del Inter FC no es casual y ha quedado bajo la lupa.
Barella y el peso de la crisis
De hecho, la actuación gris de Barella contra el Bodø/Glimt no fue más que otra prueba de una curva de rendimiento en caída libre. Los números hablan: un solo gol en toda la temporada está muy lejos de lo que puede ofrecer el centrocampista sardo, de 29 años. Desde su llegada en 2019, el crecimiento fue sostenido: 3 goles y 13 asistencias en 2020/21, 4 y 13 al curso siguiente, hasta los 9 tantos y 10 pases de gol de 2022/23. Incluso en el año de la segunda estrella aportó 9 entre goles y asistencias. Y tras los apenas 3 tantos del curso pasado, hoy el botín se queda en uno. Una señal de alarma para Chivu.



