Inter FC, Chivu busca la fuga por el Scudetto. Derbi de fuego con Pio Esposito por bandera
Cuando el Inter salte esta noche al césped, Cristian Chivu será el de siempre: eléctrico al límite del área técnica, pródigo en consejos y con una buena dosis de tranquilidad. Para los nerazzurri, el Derbi de Milán puede ser el cierre ideal del círculo: desde aquel gol de Pulisic que decidió la ida, el Inter FC se miró al espejo y recuperó sus certezas. Para Chivu, el cambio de chip llegó tras el KO en casa del SSC Napoli, pero los números no mienten. Desde aquel derbi han caído 14 victorias en los últimos quince partidos, y esta noche el Inter FC puede encadenar su noveno triunfo consecutivo en Serie A. Algo impensable hace apenas unos meses, cuando el SSC Napoli parecía aún en la pelea y el AC Milan iba pegado al retrovisor de Lautaro Martínez y compañía.
Hoy, en cambio, la renta de Chivu sobre Allegri es de diez puntos, fruto también de algún tropiezo de más de los rossoneri, pero sobre todo de la fiereza mental del Inter FC. El vestuario marcó hace tiempo en un folio en blanco el objetivo del Scudetto: un boceto a lápiz que hoy puede repasarse con un rotulador indeleble. Entre el Inter FC y la escapada hacia la victoria está un equipo que en la temporada solo ha perdido dos partidos y que tiene en el banquillo a un auténtico fuera de serie como Massimiliano Allegri.
El que gane es el que manda, y si hasta Chivu dice ser «el último que puede decirle algo a Max», quizá toque cambiar el registro. La ‘desgracia’ del ex entrenador de la Juventus es, precisamente, la estima de Chivu, que esta noche inculcará a los suyos una atención aún más maniática.
Luego está el equipo y hay dudas por despejar. La primera, el estado febril de Thuram; la segunda, la dirección del juego, con el duelo Calhanoglu-Zielsinki. El polaco es, obviamente, una garantía (y podría actuar de interior); el turco está bien, y los minutos acumulados en Como le han servido para llegar más preparado a la noche que más cuenta bajo la Madonnina. Mkhitaryan, eso sí, está listo para entrar. En cambio, hay pocas dudas sobre la acogida que la grada rossonera de San Siro le reservará a Bastoni, ya pitado con dureza en el Via del Mare y en el Sinigaglia.
El central nerazzurro tendrá que taparse los oídos y cerrar los espacios junto a Akanji y Bisseck ante un ataque, el rossonero, puro vértigo y técnica con las flechas Leao y Pulisic. La gran certeza interista es, en cambio, la convicción adquirida en los últimos meses, esa fortaleza mental que parecía hecha añicos tras Múnich. ¿Y Pio Esposito? Hoy, el Meazza puede ser el escenario de su despegue definitivo entre los grandes, después de las dianas de peso firmadas contra la Juventus y en el correoso duelo ante el Lecce. Porque a un nueve se le piden goles, sobre todo cuando el balón quema y el mundo te mira. «No tengo edad», cantaba Gigliola Cinquetti en 1964. Tenía 17 años y ganó el Festival de Sanremo. La edad es solo un número, también para un baby bomber en la Scala del fútbol.



