Gravina sobre los árbitros: "Clima irrespirable. Valoraremos el futuro de Open VAR"
Cesc Fàbregas es el ganador de la 15ª edición del Premio Bearzot. El técnico español recibirá el galardón en las próximas semanas; hoy, en la Sala Paolo Rossi de la sede de la FIGC, en Via Allegri, se ha celebrado la rueda de prensa de presentación del premio. Esta fue la motivación del jurado: “Fàbregas es un técnico joven pero ya brillante; tras haber sido un futbolista extraordinario, representa una de las novedades más interesantes del fútbol internacional. Es una figura con glamour que está logrando resultados inéditos a orillas del lago, pero esto es solo el comienzo. Nacido en 1987, un año antes del final de la carrera de Bearzot. Comparte con el gran ‘vecio’ una idea de fútbol propositivo. Comparten la victoria en el Mundial, con la diferencia de que Bearzot lo ganó en España, mientras que Fàbregas lo ganó con España. Cambiando el orden de los factores, el resultado es el mismo: dos leyendas del fútbol mundial”.
Gabriele Gravina, presidente de la FIGC y presidente del Jurado, habló así durante la conferencia: “Para nosotros siempre es un gran honor volver aquí, año tras año, para presentar un premio especial y honrar a una figura extraordinaria como Enzo Bearzot. Nuestra Federación, junto a US Acli, tiene el deber de mantener viva su memoria y transmitir los valores que Enzo encarnó, su gran amor por nuestro deporte. En ese sentido me siento especialmente honrado, porque compartí varios años con él como su vicepresidente. El premio a Cesc Fàbregas lo definiría como un símbolo generacional. He tenido el placer de verle varias veces: puede parecer divisivo por su forma de ser, pero me parece absolutamente moderno. Yo le aprecio especialmente: en un mundo que busca comportamientos farisaicos, Fàbregas es una persona muy directa y eso puede generar tensiones en las relaciones. Pero tiene mucho valor para sostener sus ideas; se ve en cómo plasma en su equipo sus esquemas y su plan de juego. Muchos equipos se están dando cuenta de sus cualidades técnicas y de cómo potencia el espectáculo del fútbol. Creo que Italia debe sentirse especialmente orgullosa: diría que es la primera vez que el Premio Bearzot se concede a un entrenador extranjero. Hablamos, además, de un técnico que quiso perfeccionar su formación obteniendo la licencia UEFA Pro en Coverciano, midiéndose así con la escuela italiana de entrenadores. Le he visto varias veces y creo que es alguien que vive con intensidad, muy centrado en el resultado y en la actitud de su equipo. Fuera del campo, todos habrán tenido ocasión de apreciar sus cualidades: es una persona extraordinaria, dos veces campeón de Europa y también campeón del mundo. También me alegra especialmente el reconocimiento a Fabio Capello y sus aportes siempre estimulantes en las reflexiones que todos debemos hacer. Hoy, como analista, demuestra todo su bagaje profesional y el gran apego que siente por el fútbol en general y, en particular, por el fútbol italiano. Quisiera decir unas palabras también sobre lo que ha comentado Francesco Massini y sobre el premio dedicado a Stefano Farina. Marco Guida es un profesional extraordinario que se ha hecho cargo de representar las necesidades de todos los árbitros profesionales. Creo que es un colegiado extraordinario; lo digo como presidente de la FIGC y como vicepresidente de la UEFA. Su candidatura es pertinente y de gran calado humano y profesional”.
¿Qué opina de la sobreexposición de los árbitros de la que se está hablando?
“No sé a qué polémicas se hace referencia. Hemos establecido una relación de gran colaboración con la AIA; queremos crear las condiciones ideales para que los árbitros puedan ejercer su profesión. Hablo con total serenidad con cada representante de la AIA: no detecto polémicas, aunque a veces las leo. Entiendo a los aficionados, lo repito: si creemos que en cada partido el error arbitral puede desaparecer por completo, les aseguro que eso no va a ocurrir nunca. Estamos intentando crear las condiciones para alcanzar el mejor resultado posible. Si hay uno o dos episodios cada fin de semana, creo que es fisiológico comparado con los 10 o 15 de hace unos años. El simple hecho de que, en el debate del salón de casa y con todas las repeticiones posibles, no nos pongamos de acuerdo, significa que debemos revisar nuestro comportamiento y nuestra actitud. Creo que se ha generado un clima irrespirable; lo asumimos tanto desde la FIGC como desde la AIA. Todos debemos recuperar la serenidad y aportar nuestro grano de arena para mejorar. Valoraremos también el futuro de Open VAR: abriremos un debate con la AIA para analizar pros y contras. Siempre estamos abiertos al diálogo, pero debemos evitar cualquier instrumentalización. Esa máxima disponibilidad se está utilizando y tergiversando en términos negativos”.



