El playoff ya estaba en el bolsillo, pero de esta Juventus cabía esperar mucho más
Partamos de dos premisas necesarias: antes del pitido inicial del duelo ante el AS Mónaco, la Juventus ya tenía asegurado matemáticamente, como mínimo, el playoff de la Champions League. El otro aspecto a tener en cuenta es el ínfimo porcentaje de opciones de acabar entre las ocho primeras plazas, las que, además de garantizar el acceso directo a los octavos de final, también dan gloria y prestigio.
Dos notas que ayudan a explicar por qué la motivación del equipo de Spalletti podía ser baja. No por los suelos, claro; hablamos de la Champions League. Pero la falta de objetivos reales y tangibles pesó en el gris 0-0 ante el AS Mónaco. Un discurso muy parecido para el rival de turno. Así se explica, a grandes rasgos, el partido visto en el Luis II, un espectáculo nada memorable.
Con esta obligada premisa, también es evidente otra cosa: de esta Juventus cabía esperar más. Mucho más. Porque el espectáculo futbolístico en el Principado de Mónaco fue inexistente, por no decir deprimente. Tampoco hubo demasiados apuntes positivos que llevarse a Turín. Y eso que había mimbres para firmar una actuación mucho más vistosa, sobre todo porque el AS Mónaco atraviesa un momento de forma cercano a lo dramático. Pero a Bremer y compañía nunca se les encendió la luz. Una lástima, también para el proceso de crecimiento de la Juventus de Luciano Spalletti, que tras las victorias ante el Benfica y el SSC Napoli podía haber dado continuidad al juego, al rendimiento y a los resultados. Y, sin embargo, no se vio nada de todo eso.



