El Bologna levanta sus Dos Torres y Odgaard inclina la de Pisa: el triunfo por la mínima de Italiano
Un disparo de billar en el 89’, cuando el partido parecía deslizarse hacia un 0-0 feo y tenso. El Bologna FC asalta el feudo del Pisa SC gracias a una perla de Jens Odgaard, que entró en el 64’ y fue capaz de decidir el encuentro con un gesto técnico de crack. Fue 0-1 en la Arena Garibaldi, quinta victoria consecutiva (la tercera en liga) y, sobre todo, un aviso: los rossoblú vuelven al octavo puesto en solitario, a ocho puntos de la Juventus, hoy sexta. Europa sigue siendo un espejismo, pero la moral crece de cara al doble cruce continental con la AS Roma.
Hay un dato que cuenta la noche mejor que ningún otro: con su entrada de ayer, Odgaard ha totalizado apenas 50 minutos en los últimos cinco partidos: 7’ contra el Torino FC, banquillo en Bergen frente al SK Brann y ante el Udinese, 17’ en la vuelta ante los noruegos en la Europa League y 26’ en Pisa. Y le bastaron precisamente esos 26 minutos para llevarse los focos.
Una gestión con cuentagotas, fruto de decisiones tácticas y de administrar energías —como desveló Vincenzo Italiano en rueda de prensa—, que hace aún más valioso el gol del danés. Porque no es solo un tanto de tres puntos: es una respuesta sobre el césped, la señal de quien sabe estar listo incluso cuando el minutaje se reduce al mínimo.
Si el latigazo de Odgaard (marcó también en la ida) iluminó la noche toscana, la base del éxito vuelve a ser la fase defensiva. Con la de Pisa ya son cuatro partidos seguidos con la portería a cero. Un dato que destaca si se tiene en cuenta que, antes de esta mini racha, desde el 22 de noviembre —día del triunfo en Údine— el Bologna había encajado siempre al menos un tanto en liga.
Los rossoblú parecen haber recuperado equilibrio y solidez. Todavía no es el Bologna brillante y dominante de sus mejores momentos, pero es un equipo que concede poco, sufre cuando toca y golpea en el momento justo. Y en el fútbol, muchas veces, eso marca la diferencia.
Cinco triunfos seguidos no llegan por casualidad. Aunque en el juego los boloñeses aún no han mostrado su versión más brillante, la racha pesa. Ganar llama a ganar, genera confianza, consolida certezas y reduce los miedos.
El octavo puesto en solitario es un premio parcial, pero significativo. El asalto a la zona europea hoy parece utópico, con la Juventus a ocho puntos y un séptimo lugar que solo podría valer bajo determinadas condiciones, pero la buena racha es el antídoto ideal para afrontar los próximos retos europeos con renovada convicción.
¿Ha vuelto el verdadero Bologna? Es pronto para decirlo. Una golondrina no hace verano y, pese a la racha, el equipo todavía está lejos de su mejor forma en cuanto a calidad y continuidad en el juego. Pero algo se ha movido: ha vuelto la solidez defensiva y la mentalidad parece más feroz. Y si el antídoto de Italiano se llama compacidad, paciencia y golpes en el momento justo, esto podría ser el inicio de una nueva conciencia.



