Del Galatasaray a la AS Roma, en cinco días Gatti ha dejado claro por qué la Juventus hizo bien en no venderle
Del gol al Galatasaray, estéril para la clasificación a la Champions League del pasado miércoles, al zarpazo decisivo en el descuento ante la AS Roma. Federico Gatti se reafirma como hombre de los momentos calientes, capaz de dejar su sello cuando sube la tensión y el partido parece escaparse. Si ante los turcos fue titular y vio puerta, aunque no bastó para evitar el mazazo, en el Olímpico el guion fue distinto pero igual de significativo.
Entró en el 88' por Bremer y le sobró tiempo para meterse de lleno en el ambiente caliente del tramo final. Y, en el 93', en una acción nacida de una falta botada por Zhegrova, apareció en el lugar exacto, en pleno corazón del área: toque a bocajarro, balón a la red y un 3-3 que supo a liberación para la Juventus. Un gesto de delantero añadido, puro instinto y determinación, que evitó al míster Spalletti una derrota durísima en la lucha por la Champions.
Con el que marcó a la AS Roma ya suma cuatro goles esta temporada en 21 partidos: números de peso para un central. Gatti no es solo solidez y marcaje, también presencia constante en segundas jugadas y a balón parado. En una campaña de altibajos, su capacidad para aparecer en los momentos clave sigue siendo una certeza para la Vecchia Signora. Por eso, en enero, el club decidió rechazar las ofensivas del AC Milan y, antes, las del SSC Napoli.



