Caso Romagnoli: el director deportivo Fabiani anuncia: "Me reservo emprender acciones legales"
En la rueda de prensa de hoy, el director deportivo del Lazio Angelo Fabiani analizó al detalle el caso Romagnoli. Estas fueron todas sus declaraciones al respecto: "Tomemos el caso Romagnoli: he escuchado de todo y me reservo emprender acciones legales precisamente para defender al Lazio y el honor de su afición. Cada aficionado debe tener la sensación de que hay profesionales y empleados que trabajan día y noche por el bien del Lazio. Quien les habla viene de un año tremendo por asuntos familiares, pero nunca falté al apoyo al club, a los jugadores y al cuerpo técnico. Es feo decirlo, pero el día que a mi sobrino le extirparon un riñón yo no estaba; estaba aquí, trabajando al servicio del Lazio. Luego se puede debatir sobre el rendimiento: si lo hice bien o mal lo dirá el tiempo, pero desde hace unos años he puesto las bases para que quien me suceda, para cultivar esas ambiciones que todo equipo debe tener, encuentre cimientos sólidos, algo que yo no encontré. Desde la cantera hasta el equipo femenino, gestionando jugadores que nunca habían pisado el césped del Olímpico. Soy una persona seria y coherente; les pido disculpas si durante el mercado no respondí: no soy de esos dirigentes que corren a dar la exclusiva. Dar una noticia a veces significa echar a perder la operación; muchas se han caído por grupos que no tienen reparos en ganar dinero. No creo que en la historia haya un dirigente que haya denunciado a intermediarios y supuestos intermediarios que querían causar un daño al universo Lazio. Ese es el respeto que debo tener con el mundo Lazio: no palabras vacías ni lucirme porque hice 60/70 millones en plusvalías con jugadores comprados por poco menos de la mitad y que, además, no habían sido puestos en el mercado ni por un servidor ni por el presidente Lotito. Yo nunca me he escondido detrás de la propiedad y no me muevo al dictado de este o aquel presidente; en muchos clubes impuse mis ideas. Para bien o para mal, esas ideas produjeron cosas positivas para esos clubes. Me molesta cuando me vienen a decir que Massimo Piscedda considera que la categoría de directores deportivos son mayordomos. Y eso que ni me disgustaría tanto servir la mesa, porque soy una persona humilde, al contrario que él. Si le hago la ficha técnica, entonces me divierto yo. Ciertas cosas venid a decírmelas a la cara. ¿Pensáis que soy el lacayo bobalicón de los agentes? Yo estoy al servicio del Lazio y de su comunidad: o lo tomas o lo dejas. Estoy dispuesto, querido Luciano Moggi, a un debate público. Demasiado cómodo y demasiado fácil hablar sin derecho a réplica, pero me han estado tirando de la chaqueta. A esos cuentacuentos les digo que, si quieren un cara a cara público, que me llamen. Y le digo al señor Luciano Moggi que los libros no se novelan escribiendo chorradas: hay que escribir la verdad. A Massimo (Piscedda), por quien también siento afecto, le digo que ponga a funcionar la cabeza antes de hablar, que no haga de cabecilla. No me parece correcto: haber jugado 60 partidos en Serie A no te da el derecho de tener en el bolsillo la verdad absoluta. Yo tengo que agradecer públicamente a Romagnoli, que en todo este asunto ha sido el único en usar el sentido común. No creo que haya rechazado el traspaso por desconocimiento; creo que lo rechazó porque hizo sus consideraciones. Si lo rechazó por principios, eso le honra aún más, pero estos señores que no se han comportado bien —y que responderán, incluido Raiola— tendrán que explicar ante un juez si conocían o no las condiciones que ellos mismos nos habían impuesto. Yo puedo demostrarlo con mensajes y correos; ellos solo demuestran ser unos ignorantes, arrogantes, que se permiten decir que a las 20:00 en las oficinas del Lazio no había nadie. Ya he dicho que no estuve en el hospital con mi sobrino y me avergüenza; asumo toda mi responsabilidad. Pero esos sujetos que piensan que el Lazio es el cortijo de los pardillos no lo van a tener fácil. No lo voy a tolerar. Y quiero decir una última cosa: aquí no hay que hacer como los ladrones de Pisa, que de día están peleados y por la noche salen juntos a robar. Aquí tenemos que ser coherentes todos: Lotito, Fabiani, Sarri, los jugadores y los utilleros, el cuerpo médico, todos. No basta con ponerse la chaqueta con el escudo del Lazio y listo; hay que tener claro que el Lazio es de todos. El Lazio tiene un presidente que lo dirige. Bien o mal, no lo sé y me da igual; yo solo respondo por lo mío. El Lazio es patrimonio de toda su afición, de la ciudad. Y si tengo que decirlo todo —que me permita el presidente este tirón de orejas—, quizá por su generosidad algunos colaboradores le hayan contado verdades distintas, acumulando problemas sobre problemas. Cuando les digo que me encontré gestionando una situación límite, digo la verdad, la santa verdad. Estoy cerca de cumplir 65 años y hago este trabajo por verdadera pasión, no por dinero. El presidente me habló del contrato; yo no lo hago por dinero: en la Serie C cobran más que yo. Hago este trabajo por pasión y por amor, y no le tomo el pelo a nadie. Basta ya de hacer de cabecillas: los aficionados entienden y saben. Recordad que la gente es volátil: hoy te encumbra, pero en cuanto nota que le tomas el pelo te deja tirado. Espero que este mensaje llegue a los mercaderes, de dentro y de fuera. Mientras esté Fabiani, nadie va a explotar al Lazio".
Y añadió: "Hoy tenemos jugadores solicitados en el mercado a los que hemos bloqueado, de Noslin a Rovella y Tavares, pero hay futbolistas que llevan aquí cinco años con contratos importantes y entran en el Coste Laboral Ampliado. Hay mucha gente que habla por hablar sin saber cómo funciona un club; eso envenena el entorno porque el aficionado quiere soñar. Si queréis os enseño los contratos firmados con el equipo al que se habría ido Romagnoli, yendo incluso contra un comunicado pero hablando con el club y con el entrenador. Si la operación se cayó no es culpa de nadie en Formello: se acabó la época del telégrafo y del fax. Bastaba una firma, pero si a ese pobre Romagnoli no le dicen cómo están las cosas, ¿qué culpa tiene? Esto honra a Romagnoli. Aquí no hay discusión, hay sonrisas. Esta historia solo honra a Alessio Romagnoli".



