Platini ajusta cuentas con Infantino: "Buen gestor, pero no tiene carisma para el cargo"
En los últimos meses, Gianni Infantino ha estado bajo una presión creciente, cada vez más aislado frente a las críticas del mundo del fútbol. Su cercanía pública a figuras políticas como Donald Trump ha alimentado la sospecha de que el presidente de la FIFA está más pendiente de las relaciones de poder que de defender los valores del deporte. Su prudencia ante las grandes crisis internacionales no pasa desapercibida: la FIFA reaccionó con rapidez sancionando a Rusia tras la invasión de Ucrania en 2022, pero ha guardado mucho más silencio sobre la guerra en Gaza o las protestas en Irán, donde el régimen reprimió en enero las manifestaciones causando miles de muertos.
Esa cautela diplomática alimenta la imagen de un dirigente más atento a los equilibrios políticos y económicos que a un mensaje moral claro. Su mandato también ha estado marcado por numerosas polémicas sobre el desarrollo del fútbol global: el Mundial 2022 en Qatar suscitó críticas por las condiciones de los trabajadores migrantes y por el proceso de adjudicación del torneo. La ampliación del Mundial a 48 selecciones, el nuevo formato del Mundial de Clubes y la multiplicación de competiciones internacionales se perciben como un exceso comercial que sobrecarga a jugadores y calendarios, poniendo en riesgo la salud y la competitividad de las ligas.
Invitado en RMC Sport, Michel Platini no dudó en criticar a su antigua mano derecha: "Es un buen gestor, pero no un verdadero líder. No tiene carisma y carece de la visión necesaria para dirigir el fútbol mundial". Aunque reconoce sus capacidades de gestión cuando trabajaron juntos en la UEFA, Platini subraya que el cargo de presidente exige una dimensión estratégica y moral de la que Infantino carece. La fractura entre ambos, nacida con el caso judicial que en 2015 frenó la candidatura de Platini a la presidencia de la FIFA, hoy parece irreparable.



