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¿Fútbol justo o injusto?

¿Fútbol justo o injusto?TODOmercadoWEB.es
domingo 17 mayo 2020 01:00Editorial
de Manuel Rodríguez
“Si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia”. (Paul Auster)

“La justicia que quieres para ti, es la injusticia que deseas para tu compañero”, les decía yo a mis jugadores cuando alguno reclamaba su alineación en el equipo. Y lo peor era cuando citaba a un compañero como la diana de sus males, aquello no lo soportaba. A diario, en “Twitter” se puede observar con mucha frecuencia, los aficionados critican la alineación de un determinado jugador e inmediatamente lo comparan con otro compañero que, curiosamente, tiene características distintas y otra manera de competir. O sea, no estoy de acuerdo con el juego de Fulano pero yo lo critico amargamente intentando elevar a los cielos a Mengano que es el que debiera jugar, al fin y al cabo es mi “protegido”. Con lo que se cometen varias “injusticias” a la vez, por una parte intentamos desacreditar al jugador criticado pero el que peor parado queda suele ser el entrenador por cuanto se llega a asegurar que los que juegan son “enchufados” del míster. Esta tónica es normal en todos los equipos, todos los partidos, todas las Ligas.

En www.elfutbolymasalla.com (Manuel Granado, 20. febrero. 2017) escribía: “La justicia/injusticia en el fútbol es uno de los conceptos más usados en las crónicas y comentarios futbolísticos. Y esas alusiones “jurídicas”, sobre todo las de carácter negativo (“el resultado ha sido injusto”), se pueden usar desde una doble dimensión: bien para testimoniar que el juego ofrecido por uno y otro equipo no se corresponde con lo indicado en el marcador; bien para señalar una adulteración del resultado debido a error/es arbitrales”. El primer uso señalado de la palabra “justicia / injusticia” no puede ser considerada como correcto, pues la justicia / injusticia no tiene nada que ver con los métodos legales empleados por los equipos en el terreno de juego. Las reglas son las mismas para todos y cada uno emplea y explota sus potencialidades e impide las del contrario como mejor puede. Es un cómputo de aciertos y errores propios y ajenos. En este deporte del fútbol no se gana “a los puntos”. No gana quien hace un juego más vistoso, más brillante, más espectacular, etc. No gana quien tiene mayor posesión del balón. No gana quien hace más pases. No gana quien saca más córners. No gana quien dispara más veces a puerta. Etc. Aquí gana quien consigue hacer más goles. Y da igual lo que haga para conseguirlo”.

Es curioso que algunos de esos argumentos estimulan la memoria de cuando yo entrenaba a jugadores jóvenes. Entre las pautas de comportamiento que fijaba a principios de temporada una de ellas era que “nadie me reclamase su alineación y que no fueran a mi caseta a comentarlo siquiera”. Y les argumentaba, además de aclarar los conceptos de justicia/injusticia, que si alguien venía a “reclamar”, siempre trascendía a sus compañeros, era inevitable. Si al partido siguiente a su “reclamación” yo alineaba a ese jugador, los demás interpretaban a continuación era la consecuencia de su conversación conmigo. Y, además, al menos dos partidos siguientes tampoco lo alinearía. Esas reglas del juego de convivencia en equipo eran conocidas por todo el grupo. Por otra parte, tendía en general a hacer muchas rotaciones lo que facilitaba que no hubiera tantos enfados en los jugadores que alineaban menos veces.

Los términos “justo/injusto” es fácil utilizarlo para el caso de pérdida de partidos y amparados en las actuaciones arbitrales. Es lo más socorrido cuando se quiere uno eximir de culpas propias. Y no era fácil imponer pautas de comportamiento a los jugadores de una plantilla, casi todos se amparaban en la actuación arbitral. John Carlin, buen articulista y autor de libros, escribía en “El córner inglés” un artículo sobre “¡Viva la injusticia!”, (El País, 2. marzo.2011): “Aquel a quien los dioses desean destruir, primero lo vuelven loco (Proverbio griego) –“Quejarse de la injusticia en el fútbol es como quejarse de la lluvia, o de la muerte, o del apetito sexual de Silvio Berlusconi. Ahí están. Es lo que hay. El fútbol sin injusticia no sería fútbol; sería un deporte más. La injusticia define al fútbol como la muerte define a la vida y la lluvia define a los cielos y la lujuria al primer ministro italiano”. Por supuesto, con Carlin estarán de acuerdo muchos equipos porque pierden demasiados partidos gracias a los árbitros que, sistemáticamente, siempre favorecen a los “grandes”. Y lo demás son “pamplinas”.

Sigue J.C.: “Las injusticias percibidas en el fútbol se centran en dos elementos: en los resultados (“jugamos mejor y los otros no merecieron el empate” y tal); y, con más madera, en los árbitros (“si nos hubiese concedido ese penalti habríamos ganado”, etc.). Estas palabras no se oyen después de un partido de baloncesto o de rugby o de tenis o de golf. El que ganó se lo mereció porque jugó mejor o porque el otro la pifió. Y punto. Y en esta diferencia básica, en la infinidad de interpretaciones que el fútbol ofrece para explicar una derrota o una victoria o un empate, radica el triunfo abrumador del fútbol como pasatiempo global”. Para contrarrestar, nos quedamos con la opinión del presidente de FIFA, Infantino, cuando aseguró en el “Mundial Rusia 2018”: “El VAR acabó con las injusticias en el fútbol”. Y es que fue utilizado de manea que mejoró el porcentaje de buenas decisiones alrededor del 95%.

Parece oportuno plasmar una síntesis de lo que escribió el periodista Pau Farras (1. mayo. 2012) sobe “Lo justo y lo injusto del deporte”. “Imagina que eres un entrenador de un equipo de baloncesto y te enfrentas al Shaquille O’Neal de la mejor época. 215 centímetros y cerca de 160 kilos de musculatura, potencia y talento. Una bestia bajo el tablero, un tipo que, hagas lo que hagas, va a dominar la zona. ¿Qué haces? Lo que todos los entrenadores que se le enfrentaron. Correr, tirar desde lejos y martirizarle con faltas personales aprovechando que no era muy bueno desde la línea de tiros libres. ¿Era eso injusto? No. Era razonable. Lo injusto era cuando lo defendían dos (o tres) contra uno o le planteaban una defensa en zona, ya que eso está prohibido en la NBA. En el mundo del fútbol también existen artimañas para limitar la superioridad física y técnica de los rivales. El fuera de juego, por ejemplo, sirve para alejar del área a jugadores especialmente habilidosos cuando se sabe aplicar bien. Igualmente, en defensa no hay límites numéricos ni espaciales. Lo único prohibido es la falta y la pérdida de tiempo, pero para regularlo ya existe el árbitro”.

(…) “Las posibilidades para competir y enfrentar a las cualidades rivales, pues, son inmensas. Sin embargo, hay una corriente dominante de la afición que se empeña en desacreditar algunas de ellas con motivos estéticos e incluso morales. Últimamente hemos tenido una muestra de ello al llenar páginas y tertulias con una palabra: injusticia. Injusticia es una falta no pitada o una pérdida de tiempo no castigada, porque supone una vulneración de una norma. Pero, desde luego, injusticia no es que un Chelsea o un Osasuna supere al Barcelona yendo al límite de las posibilidades que ofrece el juego. Sería estúpido, por ejemplo, pedirle a Ramires, Bosingwa y Obi Mikel que triangularan como Messi, Busquets e Iniesta. Ningún entrenador lo haría. Tiene más sentido exprimirles en lo que pueden ser más buenos que el rival: achicar, tapar líneas de pase, atosigar a quien conduzca y lanzar largo a Drogba cuando se pueda para castigar una defensa precaria.Es ventajista pedir a los rivales un determinado tipo de juego y es hipócrita desprestigiar a los equipos que ganan desde argumentos que no apuestan por el toque y el preciosismo, más que nada porque a eso nadie gana al Barça. El fútbol consiste en meter goles y a eso ha sabido ganar muchas veces el Barcelona, así que la receta pasa por reaprender cómo meterlos, no por rebajar a quienes intentan evitarlo”.

Puestos a recordar, podemos citar algunas “injusticias” históricas que quedaron ahí para el imaginario colectivo: 1. Barcelona elimina al Chelsea en semifinales de “Champions 2009” gracias a un golazo de Iniesta. Habían empatado a cero en los 90 minutos de juego, un golazo de Essien nombraba para la final a los ingleses, pero Iniesta lo impidió. Pero hubo más, el árbitro Ovrrebo dicen que dejó de pitar cuatro penaltis cometidos por Abidal, Piqué, Etoo y Touré. Pero de eso ya nadie se acuerda… Igual que cuando España fue apeada en el “Mundial 2002” por Corea del Sur, éstos también eliminaron a Italia. Comprobándose años despu,és que los árbitros de ambos patidos, el ecuatoriano Byron Moreno y el egipcio Al-Ghandour habían sido sobornados por el número dos de Blatter, FIFA, un buen sobornador que acabó en la cárcel. En 2004 Grecia ganó la Eurocopa casi sin rematar a puerta, con un fútbol antiestético. Pero yo vi aquel Campeonato y no observé nada más que la “injusticia” de jugar tosco y duro muy por encima de los demás. También es para recordar la remontada del Barcelona al PSG, hace bien poco reconocía Unai Emery que aquel partido con VAR no hubiera transcurrido como decidió el árbitro. Fue flagrante la “injusticia” perpetrada por el árbitro Denis Aytekin, un arbitraje muy dudoso que rayó en lo “inmoral”, con un desempeño lamentable. Son cuestiones de justicia/injusticia que se producen en el fútbol.

Para rematar, me he pertrechado con unas cuantas reflexiones, sobre todo para aficionados de equipos modestos que deben aportar a su bagaje cultural algunas reflexiones sobre la justicia o injusticia del fútbol:

“Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”. (Francisco de Quevedo).

“Leyes hay, lo que falta es justicia”. (Ernesto Mallo).

“¡Triste época la nuestra!”. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

“Cuando un hombre pide justicia es que quiere que le den la razón”. (Santiago Rusiñol).

“El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto”. (Séneca).

“Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”. (Montesquieu).

“Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria”. (Gandhi).

“Lo que consideramos justicia es, con mucha frecuencia, una injusticia cometida en nuestro favor”. (Reveillere).

Sinceramente, después de este bagaje de razonamientos, entiendo mejor la justicia o injusticia del fútbol, incluso para defenderse de los ataques de injusticia que siempre aparecen a lo largo de una competición. Por cierto, la interrupción actual parece normalizarse pues desde el 5 de mayo los jugadores de los equipos de la Liga española comenzaron las pruebas virológicas, un posible inicio a la “nueva normalidad” que debería culminar en acabar el calendario de la actual Liga 2019/20. Asimismo, se anunció el 7 de mayo en Alemania que el Gobierno ha autorizado a la Bundesliga para reanudar su torneo a partir del 15 de mayo. La Deutsche Fussball Liga (DFL) definirá la fecha exacta en que volverá a rodar la pelota. Es de suponer que vayamos encaminando el fútbol por los caminos que los equipos compitan en ausencia de pandemia, bien es cierto que la presencia del público en las gradas sea imposible. Del mismo modo, se hace necesario conocer las recomendaciones de la OMS, en concreto las concreciones de María Neira, Directora de Salud Pública de dicha Organización: “Un positivo durante la competición se debe aislar a todo el equipo… Las reglas en este caso son muy claras. Cuando identificamos un positivo hay que detectar los contactos, trazarlos y aislarlos también. Yo no tengo una respuesta científica, pero la idea es el positivo y sus contactos tienen que ser aislados”.

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