Spalletti y su Juventus vuelven a situar a Vlahovic en el centro del proyecto
El nuevo técnico de la Juventus, Luciano Spalletti, ha arrancado con buen pie, pero tras revitalizar a varias piezas, ahora debe dar con la tecla con el resto.
En la Juventus siempre hay dos objetivos: ganar, porque así lo exige el lema del club, y generar valor. Sí, porque aunque la propiedad esté dispuesta a tirar de cartera para enderezar el rumbo, cada cierto tiempo toca hacer caja con ventas para invertir con criterio. Ese doble objetivo fue durante años el mantra de Massimiliano Allegri, que tras Antonio Conte vivió lo mejor del ciclo ganador bianconero bajo la batuta de Andrea Agnelli y Beppe Marotta.
Y ahí es donde la Juve ha fallado en los últimos años: se encontró con una plantilla carísima que no rindió a la altura. No solo no se ganó, también se devaluó. Algunos jugadores se volvieron intransferibles por su caída de rendimiento, mientras que otros con mercado tuvieron que salir para cuadrar cuentas (véanse los casos Huijsen, Soulé y compañía). Y la historia puede repetirse ya al final de esta temporada, cuando regresen cedidos que no están brillando y, además, podrían salir algunas de las incorporaciones más recientes.
Ahí espera un reto mayúsculo a Luciano Spalletti, que, aunque apenas ha tenido tiempo para trabajar, ya ha demostrado saber tomar decisiones de calado en lo táctico. Ha recuperado a Kostic y McKennie y ha recolocado a Cambiaso, Koopmeiners y Kalulu en demarcaciones más afines. El siguiente paso apunta a la entrada gradual de Zhegrova, además del regreso de Miretti y de Adzic. Pero el desafío más duro lo tiene arriba.
Si Dusan Vlahovic se reactivó prácticamente solo a partir del duelo ante el Udinese y desde entonces ha seguido en la misma línea, David y Openda son, a día de hoy, dos casos a resolver. En torno al canadiense circulan rumores sobre una posible salida en enero, pero no hay confirmación. La idea de la Juventus en enero es aprovechar alguna oportunidad de mercado, pero no desprenderse de piezas importantes cuya marcha obligaría a un recambio a la altura. El FPF tiene el foco puesto en la Vecchia Signora, como recordó Comolli, así que no habrá gran margen de maniobra.
David se quedará al menos hasta final de temporada, con la esperanza de que lo bueno que dejó ver en las primeras semanas en la Continassa vuelva, como mínimo, a ser el punto de partida y dé paso a un salto mayor. Algo parecido con Openda que, siendo honestos, ni siquiera ha mostrado ese mínimo que sí dejó David. El belga se ha mostrado acelerado y errático, aunque con actitud. Los números que firmó en el Leipzig parecen un recuerdo lejano y difuminado. Spalletti debe encontrarle primero su mejor posición (el propio jugador insiste en que es un '9') y, probablemente, un gol puede desbloquearle definitivamente.
El discurso optimista de Spalletti invita a pensar en positivo, pero si al cierre del curso no levanta ningún título, como mínimo deberá haber cumplido el objetivo básico. Y, sobre todo, haber generado valor para alimentar la posibilidad de un ciclo propio, como deslizó Giorgio Chiellini.



