Lotito y Sarri, ¿qué sentido tiene seguir así? Ya solo les une el contrato
Dardos a distancia. Una diferencia abismal de criterios. Dos polos opuestos del universo biancoceleste que han decidido contestarse con dureza, pero siempre a través de terceros. Por un lado, Claudio Lotito, que desde hace un tiempo ha elegido a los aficionados y sus llamadas como vía preferente para decir sin filtros lo que piensa de quienes están a sus órdenes. Al otro, Maurizio Sarri, al que luego en rueda de prensa le piden cuentas por lo que dice su presidente. En la SS Lazio, los asuntos de campo pasan ya a un segundo plano. Un mero acompañamiento. Un detalle incluso en una noche como la de ayer, en la que el conjunto capitalino se jugaba buena parte del billete a la final de la Coppa Italia, ya casi la única vía para evitar una temporada completamente anónima. ¿Y qué acaparó los focos? Sobre todo, el ruido de alrededor. Un Olímpico con unos 5.000 aficionados; fuera, Ponte Milvio lleno de quienes protestan abiertamente contra la actual propiedad. Mientras, sobre el césped, la Lazio firmó un partido más que honesto: se adelantó por dos veces y el Atalanta igualó ambas. ¿Y de qué se habló principalmente en la rueda de prensa posterior? Obviamente, de las palabras de Claudio Lotito.
Al final del partido, en el toma y daca con los periodistas, a Maurizio Sarri le pidieron rendir cuentas por las palabras de Claudio Lotito. "La sociedad tiene nombre y apellidos: Claudio Lotito. No es de Sarri; si Sarri la quiere, que la compre. El entrenador debe coger a los jugadores que tiene a su disposición y hacerlos jugar, si es buen entrenador. Si no, ¿de qué hablamos? ¿Noslin es un buen jugador? Me ofrecieron 20 millones, pero me frenaron porque me dijeron que no había que venderlo. ¿Sarri lo pone?" Durísimas palabras de Lotito a las que Sarri respondió ayer así: "¿El presidente ha dicho que el mercado lo hace él y luego soy yo quien bloquea las ventas? Yo de estas cosas no sé nada".
Y después, el caso Daniel Maldini. También sobre el uso del ex Atalanta, Lotito tuvo objeciones: "A Maldini lo fiché para que jugara de extremo izquierdo y lo pone de delantero centro". Un asunto de pizarra sobre el que Sarri tuvo que puntualizar: "¿Debe jugar de extremo? Pues resulta que el entrenador soy yo y decido yo dónde debe jugar. Es un mediapunta que actuaba por el perfil zurdo; no tenemos ese rol y yo siempre he jugado con un delantero atípico. Tiene que mejorar; esa acción en el gol de Dele-Bashiru está en su repertorio, pero también tiene que pisar área y ver puerta".
La situación es grave pero no es seria, citando a Flaiano. Siendo benévolos, hoy entre Lotito y Sarri hay una relación de mutuo desaprecio. Se han visto destituciones o dimisiones por menos, mucho menos. Y, sin embargo, en la SS Lazio se habla de todo menos de eso. Al amparo de otro año de contrato que todavía les une, ya se habla del futuro y de lo que debería ocurrir el próximo verano. Pero, ¿qué sentido tiene seguir así?



