Inter FC, Akanji cuenta su fichaje: “El City se quedó con seis centrales. La salida fue estresante”
Manuel Akanji se confesó ante los micrófonos de la emisora suiza SRF. El defensa del Inter FC abordó su llegada al conjunto nerazzurro, la presión del fútbol de élite y las ambiciones de Suiza de cara al próximo Mundial. Llegado cedido en otoño, Akanji admite que la adaptación no fue inmediata: “Ahora sí. Al principio fue estresante porque todo pasó a última hora”. Una operación cerrada en los últimos compases de mercado puede descolocar a cualquiera, pero para él la prioridad siempre fue la familia: “Mi esposa y mis hijos están en el centro de todo. Por suerte, lo habíamos hablado a fondo con antelación”.
El plano personal se entrelaza inevitablemente con el profesional: “¿Me siento culpable por los sacrificios que se les exigen a los míos? Un poco. Pero además ha sido la mudanza más complicada hasta ahora. Cuando nos fuimos a Mánchester, solo teníamos a nuestro hijo mayor. Ahora son tres”. Y sobre el papel, muchas veces invisible, de las parejas en los cambios de equipo, no duda: “Nada de esto funcionaría sin mi mujer. Y su día a día es más estresante que el mío, sobre todo a nivel mental”.
Su aterrizaje en el Inter FC sorprendió a muchos. Akanji explica cómo se gestó todo: “El Manchester City se encontró de repente en verano con seis centrales en forma, pero solo pueden jugar dos. Cuando no jugué al inicio de la temporada, valoré mis opciones con mi agente. Los clubes suelen exigir lealtad a sus futbolistas, pero no siempre la ofrecen ellos mismos. Por eso, a veces los jugadores deben tomar decisiones egoístas que desde fuera del club no siempre se entienden”. ¿Estar en el Inter FC pero seguir perteneciendo al City puede generar dudas? No para Akanji, que añadió: “No, aunque hay muchos interrogantes. ¿Qué pasará en verano? ¿Acabaré en otro club? Pero ahora mismo, toda mi atención está puesta en el Inter FC”.
Defensa moderno, a menudo descrito como un futbolista de gran inteligencia táctica, Akanji cree que la lectura del juego se entrena: “Sí. Reviso siempre mis partidos para aprender de mis errores. Al menos lo intento. Claro que no lo sé todo. Mis aptitudes para las matemáticas son bien conocidas. Mucha gente asocia el cálculo mental con la inteligencia, pero ser inteligente es mucho más que eso”.
Mirando atrás, al chico que soñaba con ser profesional, confiesa: “Ser futbolista profesional era mi sueño. Creía en ello y estoy feliz y orgulloso de haber llegado hasta aquí. Pero hizo falta el apoyo de mi familia. Mis padres me inculcaron el respeto por los demás y el orgullo por mí mismo”.
La mirada se desplaza después a la Selección. ¿Hasta dónde puede llegar Suiza en el Mundial? “Ojalá más allá de los octavos de final. ¿Llamamientos al boicot? No estoy especialmente metido en asuntos políticos. Pero una cosa está clara: todo el mundo debería ser tratado por igual, independientemente de su origen o de su aspecto. Espero que los nuevos aficionados no tengan problemas”.
Por último, un apunte más íntimo. En el brazo luce tatuada una frase con mucho significado: “De joven me rompí el ligamento cruzado anterior y algunos dudaron de mi vuelta. Pero siempre estuve convencido de que regresaría aún más fuerte, y eso fue exactamente lo que pasó. El tatuaje es de aquella época”.



