Gasperini, descontento, pero la AS Roma se atasca en las citas de altura: solo una alegría en los grandes partidos del campeonato
Lesiones, decisiones, mercado. El malestar de Gian Piero Gasperini, acostumbrado desde siempre a dar un golpe sobre la mesa para conseguir algo más —y, hay que reconocérselo, a menudo dispuesto luego a volver al redil—, lleva semanas monopolizando la actualidad en casa de la AS Roma. El KO en San Siro ante el Inter, por su dimensión y por cómo se produjo, certifica los problemas. Sin esos tres o cuatro jugadores de primerísimo nivel (faltaron Dybala, Wesley y Koné; y Soulé no está al cien por cien), el equipo romano no parece un grande.
Si esa tesis en cierto modo da la razón al técnico de Grugliasco, el balance en las citas de altura sigue siendo claramente negativo. La única victoria de los giallorossi ante un rival que ocupe una de las siete primeras plazas de la tabla es, de hecho, la lograda contra el Como en la primera vuelta.
Los otros grandes duelos cuentan una historia de dificultades constantes: dos derrotas ante el Inter; una derrota y un empate frente a la Juventus, el Milan y el Nápoles; una derrota contra el Atalanta; y una derrota en el partido de vuelta contra el Como. Pesan los límites de este equipo, pero si hoy la Champions parece lejos, también es por estos tropiezos cuando tocaba subir el listón. Y no siempre hubo tantas ausencias.



