Ganan el AC Milan y el Sassuolo. Insigne vuelve a marcar en Pescara tras 5.041 días: las noticias destacadas de las 18:00
Parecía otra ocasión más que se le escapaba al AC Milan ante un rival menor y, sin embargo, en el tramo final los rossoneri impusieron su ley. El AC Milan se impuso 0-2 a domicilio a una Cremonese ordenada y valiente, que prolonga su mala racha. Allegri, tras el partido, explicó: "La Cremonese es un equipo incómodo al que enfrentarse; en la primera parte impusieron un ritmo muy alto y nos costó gestionar la pelota. Estupiñán entró muy bien; es la demostración de que tengo un grupo extraordinario. Ganar hoy era importante, sobre todo para borrar la derrota con el Parma, acercarnos a nuestro objetivo y prepararnos para el derbi". En el AC Milan preocupa el estado de Davide Bartesaghi. El carrilero rossonero, que en su primera temporada de verdad con los mayores también ha actuado como central zurdo en una defensa de tres, tuvo que dejar el campo poco antes del gol que abrió el marcador para los milanistas. Su técnico, Allegri, espera ahora conocer su estado. Las primeras sensaciones apuntan a una molestia muscular en los isquiotibiales del muslo derecho del futbolista rossonero nacido en 2005. Un parte más preciso llegará tras las pruebas específicas a las que se someterá Bartesaghi.
Hazaña del Sassuolo, que derrotó 2-1 al Atalanta en el partido de la 27.ª jornada de la Serie A, pese a jugar 75 minutos más el añadido con diez. Estas fueron las palabras di Grosso: "Hoy ha sido un partido de locos; han escrito su nombre en los anales de este club. Hacer el partido que hemos hecho es algo grande; es la guinda que buscábamos desde hace tiempo, mejor dicho, una guinda enorme. Lo que han hecho hoy los chicos es algo muy, muy grande". Y esto dijo Palladino: "La entrada al partido fue buenísima; la Champions es solo un pretexto. En los primeros diez minutos teníamos el control total; era un rival fuerte pero, paradójicamente, en superioridad numérica encajamos y cambió todo. Fue complicado: entrábamos en zonas del campo donde no se podía y siempre insistíamos por dentro. En la segunda parte el balón viajó más rápido; el lamento es haber encajado el segundo, y estaba seguro de que con el paso del tiempo íbamos a marcar. Tuvimos ocasiones; la reabrimos demasiado tarde y a partir de ahí todo se puso cuesta arriba. Dimos al palo y al larguero, una lástima. No es el resultado que queríamos; nos duele, pero no nos cambia nada. Es un incidente en el camino".
La última vez que había marcado con la camiseta del Pescara fue en mayo de 2012, en casa ante el Torino. Han pasado 5.041 días. Una eternidad. En Italia, su último gol databa de mayo de 2022, la despedida del Maradona, ante 54.000 personas, con lágrimas en los ojos y un estadio entero aplaudiendo. Hoy, en cambio, el tanto llegó en el Adriático, ante poco más de 6.000 aficionados. Escenario distinto, mismo protagonista. Y, sobre todo, la misma firma: Lorenzo Insigne. No sabemos si este gol le bastará al Pescara para lograr la salvación. Pero algo es seguro: es la señal de un regreso. Primer partido como titular, brazalete en el brazo, liderazgo a cuestas. Regresó a Abruzzo, donde empezó todo, en el mercado de invierno. Y le bastó poco más de un mes para dejar una huella enorme. Contra el Palermo, por detrás en el marcador tras el tanto de Pohjanpalo, fue él quien encendió la chispa con el empate. Luego, Meazzi culminó la remontada. Pero el grito, ese que sabe a liberación y a destino que se cierra en círculo, tiene un solo nombre. Ha vuelto Lorenzo Insigne. Y Pescara se ha dado cuenta.



