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La paradoja del Inter FC líder y un proyecto que será refundado: sin Champions es un desastre para las cuentas. Pesos pesados en la rampa de salida y una revolución que el pasado verano solo se aplazó

La paradoja del Inter FC líder y un proyecto que será refundado: sin Champions es un desastre para las cuentas. Pesos pesados en la rampa de salida y una revolución que el pasado verano solo se aplazóTODOmercadoWEB.es
Hoy a las 00:01Editorial
Marco Conterio

Partir de las cuentas para explicar el fútbol moderno es inevitable: el Inter FC ha sido eliminado de la Champions League en el playoff por los noruegos del Bodø/Glimt. Los interistas han ingresado hasta ahora 18,62 millones de euros por participación en Europa, 23,37 como cuota europea, 8,6 por cuota no europea, 8,13 por posición, 10,5 por lo hecho en la fase de grupos y 2 millones por posición y playoff. Total: 71,27 millones de euros. ¿Cuánto cobró la pasada temporada, excluyendo además merchandising, taquilla y patrocinios? 136 millones de euros, es decir, 65 menos, una cifra que crece drásticamente si añadimos los factores citados. Una sangría. Y pensar que el Inter cerró el ejercicio con un histórico +35; ahora el riesgo para la facturación es entrar en números rojos de tres cifras.

La paradoja del líder
Una paradoja para el líder de la Serie A. Tocar calificar como fracaso a nivel de cuentas y costes una temporada en la que los interistas dominan el campeonato, con 10 puntos de renta sobre el AC Milan tras 26 jornadas. Es el fútbol moderno: la nueva Champions League no es sino otra versión de una Superliga donde los ricos son cada vez más ricos, y si fallas, el golpe es durísimo. Para las cuentas es un desastre, así que en verano se avecina una revolución que el pasado verano solo se aplazó. Rejuvenecer la zaga, cambiar el centro del campo, fichar un nuevo portero. El Inter tuvo que mover ficha en el banquillo y prefirió posponer el resto 365 días, pero el fútbol no engaña: cuando toca cambiar, hay que hacerlo, o el césped te pasa factura.

Muchos pesos pesados, en la rampa de salida
Nicolò Barella atraviesa una curva claramente descendente en su carrera; su futuro ahora está lejos de ser seguro. Sus 6,5 millones de salario pesan en las arcas del Inter, que podría dejar de considerarle intransferible. Sobre la mesa también sigue sin cerrarse la renovación de Hakan Calhanoglu y, aunque el turco ha reiterado en varias ocasiones que es feliz en Milán, no sería extraño que el Inter volviera a escuchar ofertas en verano. Luego, Marcus Thuram: no consiguió echarse el equipo a la espalda en términos de personalidad y liderazgo durante la ausencia de Lautaro Martínez; ahora Marotta y Ausilio podrían hacer caja con él para cuadrar en parte las cuentas. Quien parece (casi) seguro de salir es Denzel Dumfries, recién cambiado de agente, con pretendientes en media Europa; no es casualidad que el Inter ya se haya movido para ese puesto. ¿Más? Habrá que ver si llegan propuestas a la altura por Davide Frattesi. Hará falta un portero (Guglielmo Vicario, del Tottenham, es el mejor colocado) porque Yann Sommer saldrá. Atrás habrá revolución entre las alternativas, con las salidas de Francesco Acerbi, Stefan de Vrij y Matteo Darmian, y también en la medular con la marcha de Henrikh Mkhitaryan. En definitiva, tormenta en las cuentas y una revolución anunciada en la plantilla. Se aplazó el verano pasado, pero ahora es inevitable.

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