Tras Gravina, cuenta atrás para el 22 de junio: cómo funciona la elección del presidente de la FIGC
El 22 de junio de 2026 se celebrarán en la Federación Italiana de Fútbol las elecciones para elegir al sucesor de Gabriele Gravina. Las candidaturas deberán presentarse ante la FIGC antes del 13 de mayo y, para ser válida, cada una necesitará un «aval», es decir, el apoyo de al menos uno de los estamentos federales: una de las ligas de Serie A, B, C o D, o bien de los futbolistas o los entrenadores. Como alternativa, también pueden avalarla la mitad más uno de los 275 delegados de la asamblea: 138.
¿Cómo votan los estamentos? Cada uno cuenta con un número determinado de delegados: en los tres campeonatos profesionales, cada club tiene un voto que emite su presidente. En el caso de la Liga Nacional de Aficionados (LND) y de los estamentos «técnicos» —futbolistas y entrenadores; los árbitros, tras la reforma estatutaria, ya no tienen derecho a voto—, sus delegaciones se eligen mediante comicios internos que deberán celebrarse con relativa rapidez.
¿Qué peso tiene cada voto? Para respetar los equilibrios internos de la Federación, que según las últimas reformas legislativas deben tener en cuenta también el peso económico-financiero de cada estamento, los votos se reparten así:
Así queda todo, homogeneizado según el modelo del primer epígrafe (Serie A):
* Serie A – 20 delegados (cada voto vale 4,644 para un total de 92,88), 18%;
* Serie B – 20 delegados (cada voto vale 1,548 para un total de 30,96), 6%;
* Lega Pro – 57 delegados (cada voto vale 1,086 para un total de 61,902), 12%;
* LND – 99 delegados (cada voto vale 1,772 para un total de 175,428), 34%;
* Futbolistas – 52 delegados (cada voto vale 1,984 para un total de 103,168), 20%;
* Entrenadores – 26 delegados (cada voto vale 1,984 para un total de 51,584), 10%.
¿Cómo se elige al presidente? La votación es secreta y se realiza con un sistema electrónico. Para elegir al presidente basta con la mayoría simple (de los votos válidos emitidos). Hay un sistema de quórum variable según el número de candidatos: si son uno o dos, puede haber un máximo de tres votaciones. Con más de dos aspirantes, la primera ronda actúa como filtro: si nadie alcanza la mayoría, pasan a segunda vuelta los dos más votados, con el tope igualmente de tres votaciones en total.



